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Jugar, comprar, hacer fotografías, informarse o relacionarse son algunas de las infinitas posibilidades que ofrecen los teléfonos inteligentes. Es cada vez más habitual ver a muchas personas en la calle, en transportes públicos, en oficinas, en bares o en edificios públicos con la cabeza gacha mirando fijamente o tecleando, a veces compulsivamente, una pequeña y luminosa pantalla.


"Sin lugar a dudas, la incorporación de las nuevas tecnologías al mundo de la comunicación proporciona grandes ventajas, democratizó las oportunidades y posibilidades de millones de personas en el mundo y facilita la conexión", señalan los impulsores de la nueva aplicación, que será presentada oficialmente el 24 de abril.


Ante esta situación, el psicólogo Marc Masip, creador del Programa Desconect@, y Nacho Giner, de iBoo Mobile, empresa experta en la creación de aplicaciones, desarrollaron la aplicación FaceUp con la intención de ofrecer ayuda para controlar la conducta del usuario.


La aplicación, que a partir de la próxima semana estará disponible para Android e iOS, dispone de un test para saber el nivel de dependencia y, en caso necesario, sugiere participar en un programa para superarla mediante retos.


También permite seguir la evolución como usuario y analizar el uso que se le da al móvil, de forma que se puede comprobar cuál es el nivel de conciliación respecto a la familia, trabajo y amigos, entre muchas otras de sus múltiples funcionalidades.


Adicción

Pese a reconocer que los smartphones son muy útiles en casos de emergencia y permiten un acceso directo a servicios a través de internet desde cualquier lugar, también es cierto que esta tecnología ha empezado a plantear algunos aspectos negativos causados por un mal uso o por la adicción.


Algunos ya bautizaron como phubbing el acto de relegar a quien nos acompaña y prestar más atención al smartphone u otros dispositivos móviles.


También surgió la nomofobia, abreviatura de la expresión inglesa "no mobile phone phobia", entendida como el pánico a no llevar el teléfono encima.


Incluso otra denominación de reciente acuñación, conocida como together alone, define la situación de estar con la pareja, pero donde cada uno de los miembros se encuentra totalmente aislado, abducido por su teléfono.


Los expertos aseguran que un 71% de usuarios de teléfonos inteligentes de edades comprendidas entre los 18 y 45 años sufre algún tipo de dependencia del móvil.


En los adolescentes, además, las cifras de adictos alcanza prácticamente el 85%, y los detractores de estos sistemas achacan a esta nueva "droga tecnológica" consecuencias como el fracaso escolar en adolescentes, bajo rendimiento laboral en adultos o rupturas sentimentales, entre otras calamidades que causa esta adicción.