Tras la caída de reservas del Banco Central, la devaluación de enero y la posterior suba de precios, Axel Kicillof advirtió que en la Argentina "no hay problemas económicos graves". El ministro de Economía consideró que el país sí enfrenta "desafíos, dificultades y necesidades", pero no grandes inconvenientes como en otras épocas de la historia nacional.