Su proyecto se titula Skeletons in the closet (Esqueletos en el armario), y muestra corredores abandonados y ocultos del Museo de Historia Natural de Viena, uno de los más grandes museos de ciencias naturales del mundo y el más grande museo de toda Austria.
Pichler documenta con ironía lo que ocurre entre seres inanimados, animales embalsamados, esqueletos apretujados en los pocos espacios libres del museo. Surge de allí un relato sobre la manía humana de coleccionar, recolectar, archivar. El efecto es surrealista, mágico: los animales viven una segunda vida. Parecen situaciones ficticias y dispuestas intencionalmente, pero el trabajo es una precisa documentacion de escenas que pueden observarse en cualquier museo, y que Pichler documentó con esmerada atención.
Pichler se ocupa tanto de crónicas fotográficas –sobre todo, en torno a temas ligados a la ciencia y la biología–.