Eran las 3 de la madrugada cuando una niña de 8 años salió gritando de su casa en la ciudad de Vera. Pedía ayuda. Su madre, Andrea Viviana Ortiz, de 32 años y embarazada de 7 meses, había muerto. La apuñalaron 20 veces.
Un trabajador que regresaba a su vivienda encontró a la menor y llamó al 911. Tras hacer las pericias de rigor en el lugar, la policía se contactó con el esposo de Ortiz, Adrián Vega, un suboficial penitenciario de 40 años. Estaba a 20 kilómetros de Vera, en la Unidad Penal de Santa Felicia, a donde debía ingresar a trabajar.
Según la agencia DyN, el juez de Instrucción de Vera, Juan Manuel Rodrigo, dispuso su detención luego de que la policía hallara manchas de sangre en su automóvil y su ropa.
Ahora la comisaría 1ª y la Brigada de Homicidios de la Unidad Regional X, a cargo de la investigación, deberán determinar el móvil y si la sangre corresponde a Ortiz, lo que complicaría aún más la situación del detenido.