El jefe de las fuerzas de paz de Naciones Unidas, Herve Ladsous, dijo ante la prensa que podía afirmar que la situación en Siria escaló al nivel de guerra civil. "Claramente lo que está sucediendo es que el Gobierno perdió gran parte de su territorio, varias ciudades frente a la oposición, y quiere retomar el control", señaló.
En tanto, los observadores del organismo desplegados en el país indicaron, este martes, que tres de sus vehículos recibieron disparos cerca de la localidad de Hafa, en la provincia de Latakia, en el noroeste.
"Intentaban llegar a la ciudad cuando tuvieron que enfrentarse a una multitud enfurecida y volver atrás. Tres vehículos recibieron disparos cuando se dirigían hacia la región de Idleb", informó la Misión de Supervisión de la ONU en Siria (Misnus) en un comunicado.
"El origen de los disparos no se aclaró aún", precisó y agregó que los integrantes del grupo están sanos y salvos en sus bases. "Ellos intentan, desde el 7 de junio, trasladarse a Hafa, pero la violencia que persiste en esa región se los impidió", indicó el texto.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), eran partidarios de Bashar Al Assad quienes impidieron a los observadores de Naciones Unidas llegar a la localidad.
"Los habitantes del pueblo de Shir, que apoyan al régimen, no permitieron que lleguen al tumbarse en la carretera por la que debían pasar los vehículos de Naciones Unidas", precisó el director de la asociación con sede en Londres, Rami Abdel Rahman.
Hafa, donde se encuentran centenas de rebeldes, sufrió su octavo día de violentos bombardeos, que causaron la muerte de 120 personas, entre ellos 29 civiles.
Sin embargo, la agencia oficial siria Sana acusó a la misión de la ONU de haber atropellado con sus vehículos a los lugareños. "Los habitantes intentaron contar su sufrimiento a un equipo que pasaba por su aldea. Pero éstos no los escucharon y los aplastaron con uno de sus vehículos", afirmó el medio del régimen sirio.
El secretario general del organismo internacional, Ban Ki-moon, denunció una "peligrosa intensificación" del conflicto en Siria y exigió el "libre acceso de los observadores a Hafa". Mientras que los Estados Unidos y Francia denunciaron el riesgo de una nueva matanza después de las ocurridas en Hula y Al Kubeir.
El recrudecimiento de la violencia fue denunciado por un informe de la ONU, publicado en Nueva York, que afirmó que las tropas de Al Asad torturaron, mutilaron, violaron y asesinaron a niños y también utilizaron a menores de hasta 8 años como "escudos humanos" durante ataques militares contra los rebeldes.
La ONU calificó al gobierno de Siria como uno de los peores en su anual "Lista de la vergüenza" de países en conflicto en los que los niños son víctimas.
Organizaciones de derechos humanos estiman que cerca de 1.200 niños murieron en los 15 meses que lleva el levantamiento contra las autoridades.
La representante especial para los Niños en los Conflictos Armados, Radhika Coomaraswamy, aseguró que los menores sirios fueron "víctimas de asesinatos y mutilaciones, detenciones arbitrarias, torturas y maltratos, incluida la violencia sexual".
"Fueron objeto de palizas y se les suele vendar los ojos, someter a dolorosas posiciones y descargas eléctricas, e incluso se los azota con pesados cables eléctricos", agregó.
La ONU responsabilizó de todos esos abusos a "las Fuerzas Armadas sirias, las Fuerzas de la Inteligencia y la milicia "Shabiha", compuesta por elementos progubernamentales.
Asimismo, reconoció que recibió "informaciones creíbles" de que el Ejército Libre Sirio (ELS) y otros grupos de la oposición también usaron a niños en sus operaciones pese a su compromiso de no usar a menores de 17 años.