El resultado se ubicó muy por debajo de las expectativas de un superávit de u$s4.250 millones, según la mediana de los pronósticos de 10 analistas consultados por Reuters.
La presidenta Dilma Rousseff apuesta a que una fuerte depreciación del real y mayores aranceles sobre las importaciones deberían beneficiar a los exportadores.
Rousseff lucha por impulsar a una industria local cuya debilidad ha arrastrado a la economía desde mediados del 2011.
La economía creció solo 0,2% en el primer trimestre comparado con los últimos tres meses del año pasado, menos de la mitad de lo que esperaba el mercado.
El real se ha debilitado más de 8% en lo que va del año, uno de los peores desempeños entre las principales monedas de mercados emergentes. Una moneda local más debilitada reduce el costo de los bienes exportados pero encarece a las importaciones.