Borges y el eterno Nobel que no fue

Los premios siempre generan polémicas. Pero ninguna crítica debe estar tan consensuada como la que cuestiona a la Academia Sueca por negar el galardón al escritor argentino. El debate persiste a 25 años de su muerte

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Cuando el peruano Mario Vargas Llosa rompió una tradición que lo ubicaba como candidato y logró, por fin, ser el nuevo Nobel de Literatura, su primera reacción fue contundente: "Pues me da un poco de vergüenza recibirlo yo, no habiéndolo recibido Borges".

Los méritos del autor de El Aleph para acceder al máximo galardón de las Letras "son tan universales y actuales, que para siempre será el premio que se deslució al ignorarlo", opinó el estudioso de la Literatura latinoamericana contemporánea, Julio Ortega.

"Fui, lo puedo contar ahora que dejé de serlo, uno de los críticos consultados por la Academia. Y aunque el acuerdo era generalizado a favor de Borges, una y otra vez le fue denegado", agregó.

La viuda del escritor, María Kodama, aseguró, tiempo atrás, que su marido no inscribió su nombre en la lista de ganadores por "cuestiones políticas". "Su forma de pensar no caía bien. Era un hombre íntegro y no se dejaba llevar por la corriente, aunque esto le supusiera perder muchas cosas", afirmó.

El literato argentino Pablo de Santis coincidió con esa opinión y recordó un encuentro entre el fallecido autor y el dictador chileno, Augusto Pinochet: "El escritor chileno Miguel Rojas Mix, autor de grandes ensayos sobre América Latina, me recordó en una ocasión la frase que Borges dijo en esa oportunidad: «Prefiero la clara espada a la furtiva dinamita»".

"Su fama está fundada en dos géneros casi olvidados por el siglo XX: el cuento y el ensayo breve. Si su obra alcanzó trascendencia sin haber escrito novelas, bien podía tenerla sin haber ganado el Nobel", agregó.

Para Ortega, las razones fueron triviales. "Porque habían premiado recientemente a otros escritores de lengua española, porque Borges había recibido una medalla de Pinochet, porque para algunos lectores Borges seguía siendo más europeo que latinoamericano, porque la diplomacia argentina solía ser muy poco borgiana, y, no hay que descartarlo, por mera ignorancia", enumeró.

Tras el anuncio de que sería el undécimo hispanohablante en quedarse con la máxima distinción, Vargas Llosa reflexionó en medio de su alegría: "Creo que es una ausencia que es muy justamente criticada. También la Academia Sueca se equivoca a veces".

Otro Nobel, el colombiano Gabriel García Márquez, comentaba en una nota periodística la infructuosa espera de su colega argentino: "Borges es el escritor de más altos méritos artísticos en lengua castellana, y no pueden pretender que le excluyan, sólo por piedad, de los pronósticos anuales". "Lo malo es que el resultado final no depende del derecho propio del candidato, y ni siquiera de la justicia de los dioses, sino de la voluntad inescrutable de los miembros de la Academia Sueca".

Roberto Alifano, secretario del autor de Ficciones, recordó que siempre recibía con su tradicional ironía el anuncio del esquivo galardón: "Decía: «Está bien que no me lo den; no me lo merezco. Pero eso hace que muchos se sientan culpables y me otorguen otros premios»".

Borges obtuvo todas las distinciones posibles a excepción del Nobel, subraya el biógrafo y coleccionista argentino Alejandro Vaccaro. "Las razones por las cuales no le concedieron el Nobel son, sin dudas, de orden político. Fue candidato durante 25 años y en ese lapso, lo obtuvieron muchos escritores notablemente inferiores a Borges desde el punto de vista literario. Esa negativa constante desprestigió el premio".

El español Agustín Fernández Mallo, quien publicó recientemente El hacedor (de Borges), Remake, homenaje y reelaboración del libro original, explicó: "Si lo comparamos con el alcance de la obra de otros escritores, sí debería haberlo recibido, ya que es uno de los autores que más influyó a partir de la primera mitad del siglo XX, y no sólo en habla hispana, sino también en el ámbito anglosajón. Lo que demuestra es que ese premio no es el territorio, sino un sesgado mapa del territorio".