En 60 años, Charlie Brown no ha ganado un solo partido de béisbol, sigue sin entender a las niñas y ni siquiera ha crecido, pero este eterno perdedor es uno de los íconos de la cultura estadounidense (que siempre ha promovido a los vencedores). Se publica en más de 40 países y sigue teniendo unas ventas anuales por valor de más 2.000 millones de dólares.
Y eso que hace diez años que se publicó la última tira, el 13 de febrero de 2000, justo un día después de la muerte de su creador, Charles M. Schulz, a los 77 años. El dibujante se despedía de sus lectores y también de sus personajes; nunca aceptó que los dibujase otro autor.
Charles Schulz tenía 24 años cuando publicó por primera vez una tira en el diario de su ciudad, en Minnesota: Li'l Folks, en la que contaba las historias de una pandilla en la que ya figuraba un niño amable y bueno, pero que siempre perdía, llamado Charlie Brown. Era semanal y cuando solicitó que fuera diaria, fue despedido.
Tres años después, el 2 de octubre de 1950, Peanuts (Cacahuetes) se publicó en 7 periódicos, y comenzó la leyenda. Al principio Charlie tenía una camiseta blanca y una cabeza enorme, pero pronto conseguiría la camiseta amarilla con la raya negra y su cabeza se haría más pequeña.
Poco a poco se irían sumando los personajes de su pandilla, Snoopy (el perro soñador, que terminaría robando el protagonismo a Carlitos), Sally (hermana de Carlitos), su amigo Linus (siempre aferrado a su manta), Lucy (hermana de Linus), Marcia (la empollona), Peppermint Patty (amiga de Marcia), Emilio (el pájaro amigo de Snoopy), Schroeder (virtuoso del piano y acosado por Lucy) y los hermanos de Snoopy, Spike y Canicas.
En su momento de mayor popularidad, la tira se publicó en más de 2.600 periódicos, con 355 millones de lectores en 75 países y siendo traducida a 40 idiomas.
Desde su fallecimiento, Schulz aparece en los primeros puestos de la lista Forbes de los muertos que más beneficios generan (35 millones de dólares tan sólo el año pasado).