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Con dos causas judiciales en su haber ?una de ellas por tentativa de homicidio, de la que fue absuelto-, Andrés Pillín Bracamonte ?de 38 años- es uno de los barrabravas de más peso en el ambiente violento del fútbol argentino. A punto tal que se ganó el derecho a viajar a Sudáfrica para ver el Mundial como integrante de la ONG Hinchadas Unidas Argentinas.

El pasaje lo tenía desde hace tiempo y el permiso judicial desde hace horas, luego de que la Justicia de Santa Fe ?a través de la magistrada Mónica Lamperti- lo autorizara a viajar, según confirmó su abogado, el doctor Carlos Varela.

Para llegar al liderazgo de la hinchada canalla, Bracamonte tuvo constantes peleas o batallas, como se dice en la jerga barrabrava, con los hermanos Juan Alberto y César Bustos. Eso fue en los años 90, cuando la popular la comandaban estos dos hermanos que se hacían llamar Los Chaperitos y que son hijos de otro duro, Juan Carlos, conocido en Rosario como El Chapero.

Los Chaperitos pelean aún hoy el poder de la hinchada y cada tanto amagan con su ejército algún intento por recuperar el lugar perdido en aquellos años que no fueron menos violentos que los actuales.

En la ciudad rosarina hay quienes recuerdan todavía cómo se daban entonces los grupos antagónicos. Era tal la violencia que muchos hinchas pacíficos habían dejado de ir a la cancha.

Como ocurrió en su momento en Newell's, la puja canalla también tuvo disparos: Luciano Molina, un ex ladero de Bracamonte que años atrás se atrevió a pelearle el puesto, fue víctima de una balacera en la puerta de su casa.

Lejos de amilanarse, Molina dijo entonces: "Tengo una banda de 400 pibes de las zonas norte y sur que están conmigo, que no quieren a Pillín".

Días después, el choque entre los bandos fue a facas, piedras y golpes. Luciano terminó en el hospital, acuchillado en la zona abdominal y con heridas por piedrazos recibidos en la cabeza.

En marzo pasado, Pillín fue noticia tras recuperar la libertad.

El caso por el que se lo investigaba fue el intento de homicidio a balazos a Mauro Molaro, un joven de 21 años hijo de Elbio Molaro, integrante de la hinchada de Central.

Otro hombre asumió la responsabilidad y Bracamonte ?detenido por tentativa de homicidio- quedó entonces en libertad.

La otra causa que tiene Bracamonte es en relación al estallido de pirotecnia durante el choque por eliminatorias disputado en Rosario entre Argentina y Brasil.