Ordenan a mapuches que no prohíban el ingreso a una capilla

Ubicada en Quila Quina, está cerrada como parte de un conflicto entre las comunidades aborígenes y la Iglesia. La Justicia falló en contra de la comunidad Curruhuinca

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La Justicia neuquina ratificó una medida cautelar en favor de la Iglesia Católica para que utilizara la capilla construida en San Martín de los Andes que había sido objeto de disputas con la comunidad mapuche Curruhuinca

. En diciembre de 2008, la comunidad impidió su inauguración por considerar que está emplazada en sus tierras.



El 8 de diciembre de 2008, integrantes de la comunidad Curruhuinca, encabezados por el lonco Ariel Epulef, impidieron que el obispo Melani y una peregrinación de fieles ingresaran en la capilla para su inauguración, al argumentar que se trataba de una "invasión cultural" por la utilidad del predio para el culto católico.



La capilla de Villa Quila Quina está situada a 18 kilómetros de San Martín de los Andes, en la costa del lago Lácar y permanece sin utilidad desde su construcción, a pesar de que en abril pasado, a través de una medida cautelar,

la Justicia había autorizado al Obispado de la Diócesis de Neuquén a celebrar la eucaristía y los retiros espirituales en ese sitio

, según publicó hoy el diario

La Nación

.



El juez de primera instancia en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería Nº 1 de Junín de los Andes, Joaquín Cosentino, ordenó a la comunidad indígena, en defensa de la libertad de culto, abstenerse de realizar cualquier acto que impida el libre acceso a la capilla y a las actividades que promueva allí la parroquia San José y el Obispado neuquino.



La comunidad mapuche prefiere discutir el uso de la capilla y que ésta no sea exclusivamente un edificio del culto católico, sino que se realizaran allí otro tipo de actividades en beneficio de unas 70 familias de la comunidad.


La capilla fue construida a 50 metros de un alambrado que determina el límite de las tierras de la comunidad Curruhuinca, con aportes del empresario y vecino de Quila Quina Gregorio Perez Companc, y emplazada en un terreno que la Administración Nacional de Parques Nacionales cedió al Obispado de Neuquén, en 2005, luego de numerosos trámites iniciados 20 años atrás.



Si bien mientras la capilla se construía no hubo presentaciones judiciales por parte de los mapuches con el propósito de impugnarla, el día en que se realizaba esa tradicional peregrinación náutica desde San Martín de los Andes, los miembros de la comunidad mapuche realizaron una protesta en la entrada de la capilla.

Según el matutino, este conflicto esconde otro: la Confederación Mapuche Neuquina, compuesta por unas 55 comunidades -entre las cuales no están los Curruhuinca-, inició una serie de acciones y de toma de campos amparados en su interpretación de la reforma de la Constitución de 1994, en la cual se los reconoce como pueblo "preexistente" al Estado argentino y se les conceden derechos sobre las tierras que "ocupan".



En 2006, el Congreso sancionó una ley que limitó cualquier desalojo de las comunidades de pueblos originarios hasta tanto no se realizara un relevamiento catastral para determinar cuánta tierra supuestamente les correspondería. Ese trabajo, en el que el Estado invirtió supuestamente 30 millones de pesos, nunca fue concretado por parte del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), a cargo del Ministerio de Desarrollo Social.



Así las cosas,

la Sociedad Rural de Neuquén denunció la usurpación de más de 50 campos por parte de comunidades mapuches y alertó sobre las derivaciones de los acontecimientos

. En Villa Pehuenia, se produjeron varios incidentes entre las fuerzas policiales y los mapuches que denunciaron, a su vez, apremios ilegales.



El caso de la capilla de Quila Quina es uno entre otros. Otro ejemplo lo constituye la usurpación de una comunidad mapuche del hotel Piedra Pintada, en febrero de este año. Se trata de un resort de lujo en Villa Pehuenia, propiedad de Domenico Panciotto, un ciudadano italiano, que ya dejó el país y reclama una indemnización millonaria.