Esta semana el periodista y escritor Isidoro Gilbert publicó su nuevo libro: La FEDE. Alistándose para la revolución, en donde relata la historia de la Federación Juvenil Socialista y sus miembros. Es en ese contexto que el autor nombra como un de ellos al ex vicecanciller (durante el gobierno de Carlos Menem) Andrés Cisneros.
Al enterarse de su mención en el libro, Cisneros redactó una misiva -que fue publicada por al diario Clarín- en la que niega tener o haber tenido relación con el Partido Comunista y expone que se sintió como en los tristemente célebres juicios stalinistas: "responsable de no recordar un hecho inexistente".
"Lo que informa de mi Isidoro Gilbert es falso. Juro que me estuve fijando y nunca milité ni tuve que ver ni en la Fede, ni el Partido Comunista, ni me relacioné con el comunismo, como no sea para combatirlo y oponerme invariablemente a él", expone en la carta.
Asimismo, relata que al enterarse llamó de inmediato a Gilbert y éste aunque no pudo acreditarle respaldo documental o testimonial de su aserto, le respondió: "si vos no te acordás, Andrés, es asunto tuyo".
"A esa altura ya me sentía como en los tristemente célebres juicios stalinistas: parece que soy responsable de no recordar un hecho inexistente", subraya y añade: "siempre consideré a Gilbert una persona de bien y un profesional confiable, pero este cúmulo de inconsistencias, de las que no se retracta, me deja francamente perplejo, indignado por mi y triste por él".
A su vez, expone que lo que más lo "deprime" es que considera que dedicó su vida política a combatir al comunismo. "Pero los comunistas no parecen haberse enterado... debo ser, nomás, marxista, pero más bien de Groucho", agrega.
"En los años 60 y 70, cuando aún existía la Unión Soviética, caracterizar indebidamente a algunas personas como comunistas, era una bajeza que uno podía esperar de los servicios de inteligencia de los gobiernos proscriptivos o abiertamente dictatoriales, no de tipos simpáticos como Gilbert", dice y culmina irónicamente:"si se manejan con esos códigos, qué suerte que nunca me hice comunista".