La oscuridad y los monstruos parecen ser un miedo recurrente en la niñez pero existen casos en los que esta aprensión perdura a través del tiempo y es conocida como acluofobia o escotofobia, tal como la denominan los expertos.
Este trastorno es todo un impedimento que padece no sólo la bella actriz Jennifer Love Hewitt, protagonista de la serie ?Ghost Whisperer?, sino también el actor Keanu Reeves, quienes muchas veces han sufrido varios problemas para llevar adelante alguna escena complicada.
La fobia es un pánico persistente que puede resultar irracional, como le suele ocurrir a la blonda australiana Nicole Kidman que queda absolutamente paralizada ante la presencia de una simple mariposa.
Otros casos extraños son los que sufren los actores Johnny Depp y Daniel Radcliffe, reconocido por su papel de Harry Potter, los cuales confesaron tenerle terror a los payasos, algo que se conoce científicamente como coulrofobia. Probablemente ninguno de los dos haya leído ?It?, la novela publicada en 1986 por el estadounidense Stephen King.
Selacofobia es el nombre que se le da al extremo temor a los tiburones, descripción perfecta para explicar los sentimientos del actor Brad Pitt, el cual seguramente nunca filmará una remake del clásico ?Jaws? que popularizó el director Steven Spielberg a mediados de la década del setenta.
La sensual Scarlett Johansson tiene ataques cuando una cucaracha se cruza en su camino y tan grande es el rechazo hacia este particular insecto, que estar cerca de uno la produce hasta desmayos.
Según afirma gente de su entorno, Madonna es astrafóbica y cuando se desata una tormenta la ?reina del pop? tiende a comportarse como una niña aterrada cada vez que escucha el ruido de los truenos.
Como para no ser menos el ?rey del pop? Michael Jackson es misofóbico, motivo por el cual cubre siempre su cara con una máscara quirúrgica, evitando el contacto con los gérmenes y la contaminación.
Por su parte Sarah Michelle Gellar se transformó en la sexy ?Buffy?, una mujer que cazaba vampiros para salvar a la humanidad, para lo cual debió irrumpir muchas veces en el hábitat de estos seres espectrales: el cementerio, lugar que le ha hecho despertar la tafofobia.
Quizás una de las más comunes es la agorafobia, temor a los espacios abiertos y concurridos, mal que aqueja a la actriz Kim Basinger y que la ha llevado a desatar ataques de pánico y depresiones por las cuales ha pasado más de seis meses encerrada es su casa.
El escritor Jorge Luis Borges también tenía esta fobia social y le costaba acudir a conferencias o a entregas de premios, aunque con el correr del tiempo logró sobreponerse.
Todos los trastornos mencionados se podrían simplificar en una sola persona: Woody Allen, el genial cineasta que además de ser hipocondríaco, sufre con los insectos (insectofobia), las muchedumbres (enetofobia), la luz del sol (fengofobia), los perros (cinofobia), las alturas (aerofobia), la profundidad (batofobia), los espacios cerrados (claustrofobia) y los estrechos (estenofobia), entre otras muchas cosas.
Es así que alejados de las excentricidades y el glamour, varias estrellas de Hollywood se acercan a nuestra realidad terrenal y admiten padecer los más diversos temores.