En el lugar asisten personas con capacidades diferentes cuyas necesidades de desarrollo demandan el apoyo y los servicios de una institución especializada.
Durante el día los chicos aprenden a coser y bordar, trabajan en una granja entre conejos, patos y gallinas y hasta tienen equinoterapia.
Otro lugar de esparcimiento es el salón musical donde adultos y chicos hacen sonar armónicas, bombos, guitarras y xilofones.
En cierta forma, Cántaros vendría a ocupar el lugar del Estado, pero éste sólo se encarga de ellos hasta los 15 años y luego brilla por su ausencia.
Pero los adultos también necesitan de un servicio de personal especializado que les permita acceder a tomar decisiones y elegir, interactuar con gente dentro y fuera de la familia, recibir ayuda para desarrollar sus propios gustos y puntos de vista, y ser llamados adultos y tratados de manera acorde a su edad.
En ?Cántaros? se realizan terapias y talleres que permiten continuar los procesos formativos en la vida de quienes requieren la facilitación de medios para una adecuada inserción familiar, social y laboral, respetando los derechos de las personas con necesidades especiales.
Maria Alejandra Díaz Villegas es la directora de esta conmovedora ONG y trabaja con discapacitados desde hace dos décadas.