Miguel Angel Solá, radicado en España, se recuperaba hoy de una grave lesión que sufrió en la médula y que lo dejó paralítico, al ser aplastado por una ola gigante cuando tomaba un baño en el mar de Las Palmas, en las islas Canarias.
Así lo informó su esposa, la actriz española Blanca Oteiza, quien señaló que Solá necesitará al menos "ocho meses" de trabajos de rehabilitación hasta que pueda ser sometido a una intervención quirúrgica.
Oteiza dijo que hoy había recibido la "buena noticia" en el hospital donde es asistido el actor, de que "se recupera favorablemente" y que ya comenzó el trabajo de rehabilitaicón mecánica para ir recuperando la movilidad de sus piernas.
Solá, de 56 años, estaba con su esposa en Las Palmas en el marco de la gira que realizaban por España con la obra "El Diario de Adán y Eva", cuando fue a la playa y decidió tomar un baño.
Oteiza relató que cuando ya estaban por irse, "él decidió entrar una vez más al mar, con la mala suerte que cambió la marea, y vino la Marea del Pino, una muy peligrosa, y una ola gigante lo 'espachurró' contra el suelo con una fuerza bestial".
Solá, que quedó paralizado porque sufrió un esguince longitudinal en la médula, tuvo que ser socorrido por otros bañistas y fue trasladado al hospital de Las Palmas, donde continuará unos quince días más hasta que será trasladado a un hospital de Madrid.
Blanca Oteiza, madre de las dos hijas de Solá, María y Cayena, de 10 y 5 años respectivamente, dijo que esta mañana "pasamos un buen momento porque fue sacado de la gravedad de la lesión", pero agregó que "estos son procesos largos, necesitamos paciencia" porque la rehabilitación demandará "unos ocho meses, hasta que pueda ser intervenido quirúrgicamente".
Aseguró que el actor "evoluciona muy bien de ánimo y físicamente" y relexionó: "Así es la vida, estas experiencias nos ponen en nuestro lugar, porque nos creemos que somos semidioses y en realidad somos casi polillitas", pero concluyó optimista que "por suerte, lo está contando".