San Lorenzo y Gimnasia empataron 0-0 en un partido que rozó lo bochornoso no sólo por lo poco que ofrecieron futbolísticamente, sino también por la tensión que hubo dentro y fuera del campo de juego.
El partido ya se veía caliente desde los primeros minutos del partido. Encima el polémico arbitraje de Pablo Lunati acrecentó el mal clima que, inexplicablemente, reinaba en un partido amistoso previo al inicio del torneo Apertura.
El primer tiempo ya había arrancado con la quejas de Troglio y Ruggeri para con el árbitro. Rivero, en San Lorenzo, sería la primera víctima de semejante pierna fuerte: se fue expulsado con doble amarilla.
Y en el segundo tiempo se desataría la locura. Porque después de que se fuera Méndez también expulsado en el ?Ciclón?, y tras las tarjetas rojas que vieron Quatrocchi (SL) y Cardetti (G) se armó el escándalo en la boca del vestuario.
Es que los dos últimos jugadores en ser expulsados habrían comenzado a increparse y un guardia de seguridad habría golpeado al futbolista de San Lorenzo, según indicaron algunas versiones.
Entonces, Agustín Orión, arquero suplente del "Ciclón", habría salido en defensa de su compañero y le pegó una trompada al guardia. Todos, entonces, sumaron para que todo empeorara. Después de algunos forcejeos, Ruggeri acusó un "palazo" de la Policía y Lunati estuvo a punto de suspenderlo.
Pero todo, sin embargo, se calmó y el encuentro siguió. Aunque el fútbol nunca estuvo.