Una serie de caricaturas dibujadas con sarcasmo y cinismo han logrado lo que otros hechos importantes en el mundo no pudieron: generar una polémica en el seno de los medios de comunicación y terminar con las carreras de varios directores empresas periodísticas.
La cuerda entre el mundo islámico y Occidente volvió a tensarse estos días a raíz de la publicación de una serie de viñetas de Mahoma, referente principal de los musulmanes.
Broma o no, la serie de dibujos logró el enojo y el fastidio de líderes del movimiento.
La representación de Mahoma, que está prohibida en el Islam, ha provocado una ola de cólera y hasta la opinión del secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien abogó por una libertad de prensa pero con respeto de las creencias religiosas.
Las protestas empezaron cuando el periódico danés Jyllands-Posten publicó en septiembre pasado una serie de caricaturas de Mahoma, en las que el profeta aparecía con un turbante en forma de bomba y, en otra imagen, diciendo que el paraíso se estaba quedando sin vírgenes.
Varios periódicos europeos publicaron ayer, miércoles, algunos de los dibujos para solidarizarse con la prensa danesa y noruega y para reafirmar el derecho a la libertad de expresión, entre ellos el diario France Soir, cuyo director ha sido cesado por esa decisión.
Lo mismo ocurrió con el director del semanario jordano"Shihan", que permitió la reproducción de tres de las doce viñetas sobre Mahoma.
La compañía, Impresores Arabes, dueña de la publicación jordana emitió un comunicado en el que asegura que había decidido "despedir a su editor, Yihad Momani, después de haber publicado las viñetas blasfemas".
Sin embargo, la polémica no atemorizó a otros medios occidentales. En ese sentido, la cadena BBC de Londres anunció que difundirá "de forma responsable" y "en contexto" los dibujos "a fin de que los telespectadores puedan entender por qué su publicación ha provocado emociones tan intensas". Lo mismo hará la cadena británica ITV.
Por su lado, el diputado independiente holandés Geert Wilders colocó en su página web las controvertidas caricaturas sobre Mahoma que un diario danés había publicado y que han originado un grave conflicto diplomático con el mundo islámico.
Wilders calificó de 'muy preocupante' que las caricaturas desataran tantas protestas entre los musulmanes, sobre todo en Oriente Medio, y al publicarlas en su propio sitio web, quiso mostrar su apoyo a sus creadores, informó la agencia holandesa ANP.
El diputado independiente, que ya ha sido amenazado de muerte un par de veces por integristas musulmanes en el pasado, no entiende por qué el diario se disculpó ante la sociedad musulmana y se pregunta cuál es el precio de la libertad.
La tensión generada llegó a los niveles diplomáticos. Para entender la gravedad de la situación sólo hay que ver la decisión de Noruega, país que cerró al público su representación diplomática en Al Ram, en Cisjordania, tras las amenazas recibidas por la reproducción en una revista noruega de caricaturas del profeta Mahoma que han enfurecido al mundo musulmán.
El portavoz del Ministerio noruego de Exteriores, Rune Bjastad, confirmó el cierre y añadió que no descartan evacuar a todo su personal.
"Valoramos la situación como muy grave. Es una amenaza extremadamente grave para nuestros representantes", dijo Bjastad.
Es que decenas de militantes de la Yihad Islámica rodearon las oficinas de la Unión Europea en Gaza, disparando al aire, mientras que las brigadas de los mártires de Al-Aksa -brazo armado de Al Fatah- y los Comités Populares de la Resistencia emitieron un comunicado amenazando con atacar a los nacionales de Noruega, Dinamarca y Francia.
El primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, anunció una reunión para mañana con los embajadores extranjeros sobre la crisis internacional por las caricaturas.
Mañana será, entonces, el desenlace de la primera reacción occidental para bajar el tono al conflicto con la comunidad islámica. Pero más allá del debate diplomático, dentro de los medios de prensa internacionales se seguirá por un largo tiempo debatiendo la validez o no de publicar un documento gráfico como los dibujos daneses.