Rodrigo Moyano Sandoval es paralítico desde hace seis años y se encontraba cumpliendo una condena en un penal de la provincia de Mendoza. El joven de 29 años planificó cuidadosamente su huida de la cárcel, por segunda vez en tres años.
La historia que contaron ayer los guardiacárceles, que trascendió a los medios, al parecer no era cierta. Los mismos habrían inventado un relato protagonizado por criminales armados para quitarse responsabilidad por el escape del interno.
La coartada de los agentes habría caído gracias a un testigo que estaba en el hospital Lagomaggiore cuando Moyano Sandoval huyó. Leyó en el diario la falsa historia y decidió hacer la denuncia, informó el diario Los Andes.
Según esta segunda anécdota, el interno se fue solo del hospital en su silla de ruedas. En una de las esquinas lo esperaba un cómplice en una moto. Con gran agilidad Moyano Sandoval se montó en el rodado y huyó.
Esta versión difiere de la contada el miércoles, que asegurada que los guardias habían sido reducidos por un grupo de delincuentes armados que se llevaron al preso, luego de encerrarlos en un baño.
Las autoridades del Penal y de la Subsecretaría de Justicia van a acusar a los agentes de delitos de cohecho. Se sospecha que recibieron dinero por parte del preso para permitir el escape. Por lo pronto, ya fueron sumariados y alejados de sus cargos.