El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y su director, el egipcio Mohamed El Baradei, son los ganadores del Premio Nobel de la Paz 2005, comunicó hoy el Comité del Nobel.
El Comité decidió premiar "los esfuerzos por prevenir que la energía nuclear sea utilizada con fines militares y por asegurar que la energía nuclear con fines pacíficos sea aplicada de la forma más segura posible".
El galardón, como el resto de Premios Nobel, se entregará el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel, fundador de los premios.
El director general del OIEA, Mohamed El Baradei, subrayó hoy que el Nobel de la Paz, que le fue concedido a él y al organismo que dirige, "reconoce que el principal peligro para el mundo es la proliferación" de armas nucleares.
La misión del OIEA es "asegurar que nuestro mundo continúe seguro", dijo El Baradei en la sede del OIEA en Viena durante una rueda de prensa, en la cual destacó que el alto galardón representa un reconocimiento "del peligro nuclear".
Supone, asimismo una reafirmación de que "la energía nuclear debe estar a disposición del mundo para fines pacíficos", y "reconoce los desafíos que afronta la organización" para lograr esos objetivos.
El Baradei es un jurista con amplia carrera diplomática dentro del sistema de Naciones Unidas y en el ministerio de Asuntos Exteriores de su país natal, Egipto.
Nacido el 17 de junio de 1942 en El Cairo en el seno de una acomodada familia de abogados, El Baradei estudió Derecho en la Universidad de la capital egipcia y pasó en 1964 al Ministerio de Asuntos Exteriores de su país.
Trabajó en las misiones permanentes de Egipto ante la ONU, tanto en Nueva York como en Ginebra, encargado de asuntos políticos, legales y de control de armas.
En 1974 se graduó como doctor en Derecho Internacional en la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos.
Ese mismo año fue nombrado asistente especial del ministro de Asuntos Exteriores de Egipto.
En 1980 abandonó el servicio diplomático de su país y fue contratado por la ONU como responsable del programa educativo de derecho internacional en el Instituto de Naciones Unidas para la Investigación.
Desde 1984 forma parte del secretariado del OIEA, donde ha ostentado una serie de altos cargos, incluyendo el de asesor legal del organismo y a partir de 1993 el de subdirector general para relaciones exteriores.
Su primer período al frente del OIEA comenzó en diciembre de 1997, sucediendo al sueco Hans Blix, del que fue su segundo, y su buen trabajo le supuso la reelección en septiembre de 2001.
Hace tres años El Baradei se convirtió en un personaje público a nivel internacional debido a las inspecciones de su organismo en Irak, previas a la invasión anglo-estadounidense de marzo de 2003.
El egipcio intentó hasta el último momento, junto con Blix, jefe entonces de la UNMOVIC -la comisión de vigilancia, verificación e inspección en Irak-, evitar la guerra alegando que sus inspectores no pudieron constatar que el régimen de Sadam Husein hubiera reactivado su programa nuclear.
En el litigio atómico con Irán, El Baradei también es defensor de una estrategia moderada basada en el diálogo y asegura que hasta ahora los expertos del OIEA no han encontrado pruebas de que Teherán intente hacerse con armas nucleares.
El Baradei ha señalado en el pasado que una combinación de inspecciones rigurosas y diplomacia puede solucionar la crisis atómica con Irán.
Su postura dialogante frente a la República Islámica ha sido criticada por EEUU, que defiende una política más agresiva para evitar la proliferación de tecnología y armas nucleares.
Washington se resistió durante meses a aceptar su tercer mandato al frente del OIEA , aunque ante la falta de un candidato alternativo tuvo que ceder al deseo de la mayoría de los países miembros de la Junta de Gobernadores del organismo que apoyaron desde un principio a El Baradei.
En junio de este año fue designado por la Junta como director general y confirmado en ese cargo en septiembre por los 139 países miembros del OIEA durante la Conferencia General del organismo.
Mohamed El Baradei está casado con una maestra de la Escuela Internacional de Viena y tiene dos hijos adultos que viven y trabajan en el Reino Unido.