El difícil desafío de Telesur por la audiencia

CASTO OCANDO

El Nuevo Herald

Con un presupuesto inicial de $2.5 millones anuales, el apoyo de Directv en América Latina y la asesoría de intelectuales de izquierda como los escritores Eduardo Galeano y Ernesto Cardenal, el director del mensuario francés Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, y el actor Danny Glover, el nuevo canal Telesur tendrá que remontar una ardua cuesta para atrapar a la teleaudiencia latinoamericana con la programación de corte regionalista que está proponiendo, dijeron expertos en comunicación.

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El nuevo canal no sólo deberá encarar la aguerrida competencia que ya existe entre más de 100 canales por cable para seducir al televidente habitual en el continente, sino también el riesgo de convertirse en una maquinaria de propaganda ideológica con poca autonomía para generar credibilidad y con poca viabilidad económica de recursos propios.

Inicialmente, el canal no transmitirá comerciales y se sostendrá con los aportes de Venezuela (51 por ciento de las acciones), Argentina (20 por ciento), Cuba (19 por ciento), y Uruguay (10 por ciento), lo que convierte al gobierno venezolano en el principal accionista de la empresa.

''Es una buena idea tener otro canal para escuchar otra perspectiva, pero sería un poco inocente pensar que va a ser una especie de canal con gran autonomía'', dijo a El Nuevo Herald Jesús María Aguirre, prominente comunicólogo de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en Caracas.

Según Aguirre, el giro ideológico de Telesur será ``una limitación en la pretensión de lograr una gran cobertura desde el punto de vista del mercado televisivo. No creo que en términos de mercadeo Telesur tenga viabilidad''.

El experto de la UCAB subrayó que el canal alternativo ``puede ser una experiencia espasmódica que se sostenga hasta que haya flujo de los petrodólares venezolanos''.

Otros conocedores, como Jaime Abello, directivo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano con sede en Cartagena, Colombia, considera que ``todos los medios financiados por Estados son susceptibles de presiones y orientaciones gubernamentales si no se establecen regulaciones que garanticen una autonomía editorial''.

En un reporte sobre el impacto de Telesur elaborado para el Consejo de Asuntos Hemisféricos (COHA), con sede en Washington, D.C., el investigador de esa organización Nicolás Kosloff advirtió que ``habiendo consolidado su poder, [Chávez] puede ahora encabezar un medio de alcance continental para promover la unidad sudamericana''.

No faltan, por supuesto, quienes justifican la existencia del canal con una búsqueda de la identidad latinoamericana. El uruguayo Aram Aharonian, el director de Telesur, defiende la perspectiva del nuevo canal.

''Es nuestro derecho de tener nuestra propia visión de lo que ocurre en América Latina, y no lo que los europeos o los estadounidenses, o quien sea, nos digan cómo somos y quiénes somos'', explicó Aharonian en una entrevista en la página web de la Agencia Latinoamericana de Información y Análisis 2, que él mismo preside.

Si bien Andrés Izarra, ex ministro de Información de Venezuela, preside el canal, él no es el único representante gubernamental. También integrarán el directorio Ana de Escalom, del estatal Canal 7 de Buenos Aires, y Ovidio Cabrera, ex vicepresidente de Radio y TV de Cuba. Otros directivos son Beto Almeida, miembro del sindicato de periodistas de Brasil, y el periodista colombiano Jorge Enrique Botero, ex director de programación de la red Caracol Televisión.

''Queremos que nuestras cámaras vayan a los lugares donde nunca han estado [otras cámaras], para dar una perspectiva real de la calle, del verdadero rostro de América Latina'', dijo Botero en una declaración.

El 40 por ciento de la programación se centrará en noticias e informaciones de corresponsalías en Argentina, Colombia, Uruguay, Cuba, México, Brasil y Estados Unidos, así como posiblemente en Perú o Bolivia, que tendrán un estilo distinto a la television tradicional, ''más conversacional'', según Botero.

A la vez, la programación incluirá programas comunitarios, históricos, musicales, documentales, y de cine latinoamericano y de otras latitudes pero ''no hollywoodense'', según indica la página web de la estación (

).

Con un personal de 20 empleados en la sede de la estatal Venezolana de Televisión, en Caracas, Telesur introducirá novedades como corresponsales y presentadoras trajeadas en ropajes típicos, como la indígena colombiana Ati Kiwa, una de los conductores de noticias, que vestirá trajes tradicionales en el aire.

Con toda la novedad, Telesur no podrá evitar los enormes retos técnicos que encara todo proyecto televisivo.

''La gente tiene una vara alta en la exigencia tanto técnica como guionística y de otros factores'', advierte Jesús Aguirre, el comunicólogo de la UCAB. ''Por el hecho de creer que porque sea latinoamericano la gente lo va a aceptar, eso no tiene sustentación'', precisó Aguirre.

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