Nicolás Vuyovich era uno de los pilotos con mayor futuro en el automovilismo argentino. Cuando estaba a poco de cumplir 24 años, la vida se le apagó en una tragedia después del triunfo en San Juan. Triunfo y tragedia eran dos palabras conocidas para el salteño.
Hace siete años, cuando regresaba de Córdoba, donde había realizado unas pruebas en el Autódromo Oscar Cabalén, Vuyovich chocó en plena ruta con un caballo. Estuvo una semana en coma, en donde su vida peleó con la muerte. Se salvó, pero Nicolás sabía que esa marca era indeleble, aunque no más de la que conocería cinco años más tarde.
Era el 7 de marzo de 2003. Nicolás regresaba junto a su padre, Pablo, de la primera competencia del año del TC 2000. El piloto salteño manejaba un Chevrolet Vectra cuando el auto volcó, luego de pisar una banquina. En el acccidente, murió su padre. Nicolás nunca terminó de digerir ese momento. Y lo decía.
"Y? sí. Cuando papá murió sentí gran culpa. Yo venía manejando esa noche cuando tuvimos el accidente. Pero lo superé por la gran familia que tengo. Porque Pablo, Magdalena y Niquito, mis hermanos, no se separaron nunca. Porque Norma, mi mamá, siempre me cobijó. Y porque comprendí que yo nunca hice las cosas para mal. Siempre busqué el bien. Y jamás le hubiese querido hacer mal a mi papá", le dijo Vuyovich a un diario deportivo.
Cuando corría, Nicolás parecía un piloto experimentado. Y es que con casi 24 años, tenía muchas batallas en la pista, varias de ellas bien ganadas.
Su desarrollo como piloto lo hizo en el Turismo Nacional, una categoría que en los últimos años creció mucho y se convirtió en una de las más competitivas del automovilismo local.
En la Clase 2, Vuyovich fue campeón en 2000. Y dos temporadas más tarde, se quedó con el título de la Clase 3. Fue ese mismo año que debutó en el Turismo Competición 2000. Y demostró que la categoría no le quedaba chica.
En una carrera bárbara, el 13 de octubre ganó nada menos que en el Autódromo Oscar Gálvez, donde mostró ese modo de manejar, tan sereno y tan veloz. Lo pudo ver Guillermo Ortelli, que con unas cuantas carreras más en su trayectoria, no pudo con el salteño.
Las tragedias aéreas parecen ser el destino de algunos corredores. En setiembre de 2000, Luis Rubén Di Palma se mató al estrellarse con su helicóptero cuando volvía de Santa Rosa. Estaba a punto de cumplir 56 años.
También Silvio Oltra murió de manera similar, cuando cayó la nave donde también viajaba Carlos Menem Jr..
La Fórmula Uno también tiene su historia: en 1975, murieron en un accidente aéreo Graham Hill y Tony Brise, mientras que dos años después fallecía José Carlos Pace, quien fuera compañero de Carlos Reutemann.
Anoche se fue Nicolás Vuyovich. Y lo hizo tan rápido como corría.
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