- Fumar no solamente trae como consecuencia un sinnúmero de problemas de salud, sino que de acuerdo con las últimas investigaciones, también traería problemas de la función eréctil. Los investigadores de la Clínica Mayo de Rochester publicaron un artículo en el más reciente volumen del American Journal of Epidemiology en el que alertan sobre la capacidad del tabaco de provocar disfunción eréctil, sobre todo en los varones jóvenes.
El estudio en cuestión abarcó el seguimiento de 1.300 varones y determinó que los fumadores presentan una alteración de la función eréctil mayor que la que presentan los no fumadores y que los ex fumadores. El riesgo más alto lo padecen los varones de entre 40 y 50 años.
A partir de los 50, la impotencia se asocia al cigarrillo, pero en menor medida, y la relación a partir de los 70 años es prácticamente inexistente. Además establecieron que hay una dosis--respuesta, es decir, a mayor cantidad de cigarillos fumados, mayor la disfunción eréctil.
El mecanismo por el cual la disfunción eréctil se produce no está bien establecido. Se postula que la nicotina y otros componentes del tabaco poseen propiedades vasoconstrictoras.
Esto significa que estrechan los vasos sanguíneos, con lo cual llegaría menos sangre a los tejidos y entre ellos a los cuerpos cavernosos del pene, que son los principales responsables de la erección del mismo.
Los interrogantes están planteados y ante la duda (y toda la evidencia negativa sobre su consumo) es mejor abandonar los cigarillos que comenzar un tratamiento para mejorar un síntoma muy molesto y con consecuencias de otra índole, como psicológicas.
El efecto dañino de fumar está asociado a la cantidad de productos químicos, unos 4 mil, que posee el cigarrillo.
Además, unos cincuenta de ellos serían carcinogenéticos, es decir, serían culpables de la aparición de determinados cánceres en el organismo humano, de los cuales sólo el más representativo es el de pulmón. Asimismo, se culpa al tabaco de favorecer el cáncer de boca, lengua, esófago, estómago y páncreas.
Pero no sólo trae como consecuencia el desarrollo de tumores malignos, sino que también es la primera causa implicada en problemas del corazón y de los pulmones.
En Estados Unidos, las enfermedades cardíacas figuran en las estadísticas como la primera causa de muerte y las pulmonares en el cuarto escalón. Las cifras hablan por sí solas: todos los años, las muertes atribuidas al tabaquismo suman en su conjunto más que las ocasionadas por accidentes de automóvil, sida, homicidios, incendios y sobredosis de drogas, combinadas.