"Adianchi... Adianchi": cayó una banda de manosantas

Estafaron a cientos de personas y operaban en varias ciudades de España. Eran brasileños, y se mostraban tan convincentes que acumularon una fortuna millonaria

?Adianchi...Adianchi...? decía Alberto Olmedo cuando representaba su logrado ?Manosanta?, que inmortalizó la frase.

La policía de España desmanteló una banda de estafadores brasileños que se hacían pasar por videntes y curanderos en varias ciudades, como Pamplona, Tarragona, Terrassa, Oviedo y Burgos, entre otras.

El monto de la estafa sería millonario, aunque aún no fue cuantificado, porque mucha gente no hizo la denuncia por vergüenza o sugestionada porque les vaticinaron desgracias.

La modalidad era conocida, ya que los estafadores recibían a personas con problemas que prometían resolver, previo pago de una suma importante (?poniendo estaba la ganza?, decía Olmedo).

Entre los ?servicios? que promocionaban mediante publicidades en buzones de edificios y avisos en los diarios, los curanderos ofrecían solución para los males del amor, el ?mal de ojos?, curar enfermedades y trastornos físicos.

La Policía comprobó que algunas víctimas llegaron a pedir créditos bancarios para pagar las ?curaciones?. Los investigadores resaltaron que los casos cayeron siempre sobre personas ?susceptibles a ser manipuladas?.

El grupo se asentaba por breves períodos en algún lugar, del que rápidamente desaparecían con el dinero de las víctimas.

Al menos 5 personas estaban involucradas en la estafa, dos hombres que preparaban la logística de publicidad, alquilaban el lugar y el vehículo, y tres mujeres que se encargaban de las ?brujerías?.

Según la Policía, eran tan buenos en su trabajo, que llegaban a convencer a los propietarios de las viviendas que alquilaban.

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