Horas después del despliegue de tropas británicas hacia el centro de Irak, bajo control norteamericano, el canal de televisión Al Jazeera difundió un nuevo video de Margaret Hassan, la británica responsable de CARE capturada en Bagdad, en el que pide otra vez a Gran Bretaña que retire sus tropas de Irak.
La cinta muestra a Hassan, que tiene triple nacionalidad (irlandesa por nacimiento, británica e iraquí por casamiento), con una pared de fondo, pero su voz no se escucha.
En el video, Hassan, privada de su libertad el pasado 19 de octubre, también "pide al gobierno británico que libere a las mujeres iraquíes mantenidas como prisioneras" en Irak, señaló el canal.
Los secuestradores de la rehén británica aún no fueron identificados y ningún grupo reivindicó su captura.
En Londres, el ministerio de Relaciones Exteriores declaró hoy por la noche que iba a "examinar muy atentamente" su respuesta tras la difusión del video.
"Vamos a examinar muy atentamente qué respuesta dar, si hay una, a este último video", declaró un portavoz de la Cancillería británica.
En el video, Hassan pide además a la organización humanitaria CARE "poner término a sus operaciones en Irak y cerrar" sus oficinas, precisó Al Jazeera.
Tras el anuncio del secuestro de Hassan, los responsables de la sección australiana de la organización habían indicado que suspendían sus actividades en Irak, aunque no retirarían a los miembros de su equipo, que son todos de nacionalidad iraquí.
En un video difundido el viernes pasado por Al Jazeera, Hassan pidió a Tony Blair que retire las tropas británicas del país para de este modo salvar su vida.
"Por favor, ayúdenme! Por favor, ayúdenme! Puede que éstas sean mis últimas horas. Británicos, ayúdenme. Pidan a Blair que retire las tropas de Irak y que no las despliegue en Bagdad", imploró la rehén, entre sollozos.
"Voy a morir como (Kenneth) Bigley", indicó Hassan en referencia al rehén británico secuestrado y luego decapitado en Irak.
También hoy, el gobierno francés reconoció no tener "nuevos elementos" concernientes a los dos periodistas Georges Malbrunot y Christian Chesnot, y a su chofer sirio Mohammad al-Jundi, secuestrados el 20 de agosto.
Japón no se va
Mientras tanto, el gobierno japonés rechazó el pedido del grupo del islamista jordano Abu Musab al Zarqawi, que amenazó con ejecutar a Shosei Koda, un trotamundos de 24 años, en caso de que Tokio no retire de Irak a sus 600 soldados desplegados en Samawa (sudeste).
Diplomáticos japoneses entraron en contacto hoy con el gobierno iraquí para tratar de liberar al rehén.
"Estamos desarrollando nuestra búsqueda y estableciendo contactos con el gobierno" iraquí, declaró un responsable de la embajada de Japón en Bagdad, que pidió el anonimato.
La cadena Al Jazeera emitió las imágenes en que Shosei Koda aparecía, entre sus captores encapuchados y armados, suplicando por su vida.
"Señor Koizumi (primer ministro nipón), están pidiendo la retirada de las tropas de las Fuerzas de Autodefensa (como se denomina el Ejército japonés) de Irak. De lo contrario, me cortarán la cabeza. Lo siento. Quiero regresar a Japón", suplica en el video el rehén japonés.
Los secuestradores dieron 48 horas de plazo al Gobierno japonés para que retire los soldados que tiene estacionados en Irak.
Sin embargo, el primer ministro, quien recibió la noticia cuando visitaba una de las comarcas más afectadas por el tifón que asoló Japón hace una semana, fue contundente: "las Fuerzas de Autodefensa (como se denomina al Ejército nipón) no se retirarán de Irak".
Koizumi señaló que el Gobierno japonés hará todo lo que esté en sus manos para lograr la liberación del rehén, pero sin que esto signifique la claudicación ante los radicales. "No puedo permitir que el terrorismo prevalezca. No debemos inclinarnos ante él", dijo el jefe de Gobierno japonés.
Desde febrero pasado, Japón tiene desplegados en la región de Samawa, en el sur de Irak medio millar de soldados de infantería en una misión calificada como de ayuda al pueblo iraquí y a la reconstrucción de ese país árabe.
En abril, fueron secuestrados otros cinco ciudadanos japoneses (tres trabajadores humanitarios y dos periodistas), pero finalmente fueron liberados.
Entonces, el Gobierno de Koizumi vivió algunos de sus momentos más difíciles, con miles de personas reclamando la vuelta a Japón de los militares estacionados en Irak.
Este rechazo popular a la presencia militar en Irak se reflejó en las elecciones parciales al Senado de julio pasado, de las que el partido en el poder salió muy debilitado.
Para intentar atajar las consecuencias de este nuevo secuestro, Koizumi ordenó la creación de un gabinete de crisis formado por el ministro portavoz, Hiroyuki Hosoda, el director de la Agencia de Defensa (con rango de Ministerio), Yoshinori Ono, y los titulares de Justicia, Chieko Nono, y Exteriores, Nobutaka Machimura.
El Ministerio del Interior japonés envió a Jordania un grupo de expertos en lucha contra el terrorismo para que intentar contactar con los secuestradores.
A Ammán también viajó ya el viceministro de Exteriores japonés, Shuzen Tanigawa, para coordinar sobre el terreno esas operaciones.
Fue el titular de la diplomacia nipona quien se dirigió en un mensaje a los secuestradores, pidiéndoles la liberación del joven.
"Koda es un civil que no tiene nada que ver con las Fuerzas de Autodefensa o con el Gobierno. Japón es un amigo de Irak. El pueblo japonés y yo mismo rogamos por la inmediata liberación de Shosehi Koda", dijo Machimura.
Según la cadena pública de televisión NHK, el padre de Koda explicó que su hijo, de 24 años y residente de Noogata, localidad de la sureña provincia de Fukuoka, partió a comienzos de octubre a Nueva Zelanda y que desconocía que se encontraba en Irak.
El diario "Asahi" indicó que el joven Koda se encontraba en Tel Aviv fregando platos en restaurantes para poder seguir su aventura por el mundo.
Fuentes del Ministerio japonés de Exteriores, citadas por Kyodo, señalan que Koda penetró en territorio iraquí a través de Jordania el 21 de octubre.
"Solamente quería viajar a Irak", dijo a NHK un documentalista japonés que se encontraba en el mismo hotel de Ammán que ocupó el joven antes de dirigirse hacia Bagdad por el Desierto Occidental.
"Mi hijo no tiene nada que ver con los soldados japoneses. ¿Por qué quieren cortar su vida de esa manera?", afirmó el padre de Koda a un funcionario del Gobierno, según publicó "Asahi".
Explosivos y más tropas
Por otra parte, la fecha de la desaparición de las 350 toneladas de explosivos que anunció el lunes la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) provocó un debate hoy, ya que un responsable iraquí estimó "imposible" que "haya tenido lugar antes de la caída del régimen" de Saddam Hussein, mientras que el Pentágono juzgó esa hipótesis como "verosímil".
Además, unos 50 tanques británicos, transportados por vehículos militares y custodiado por helicópteros, partieron esta mañana de Bassora, en el sur del país, según un portavoz militar.
El gobierno británico aceptó la semana pasada la petición de los Estados Unidos para trasladar a unos 850 militares que se encontraban en la zona chiíta hacia el sector sunita, controlado por los norteamericanos y mucho más peligroso.
El primer ministro británico, Tony Blair, reafirmó el lunes que esta medida era "una operación limitada por un período limitado", aunque hoy se negó a "garantizar" que la misión terminará a fin de año.
Por su parte, el ministro húngaro de Defensa, Ferenc Juhasz, declaró que su país postergará hasta después de la elección presidencial norteamericana cualquier decisión sobre su contingente de 300 hombres, cuyo mandato en Irak llega a su fin en diciembre.