El gobierno español mantendrá la acción de oro en Repsol-YPF

El vicepresidente Pedro Solbes tomó la decisión a pesar de los reclamos de la Unión Europea. Se debe a que el Gobierno teme una hipotética compra hostil de la petrolera. Hasta tanto no se resuelva el futuro de la compañía, el gobierno de Zapatero retendrá la acción

Las incógnitas que hay sobre el futuro de Repsol-YPF, llevaron al Gobierno de Rodríguez Zapatero a pospones la eliminación de la acción de oro, un instrumento legal en manos del Ejecutivo que le permite vetar operaciones empresariales que considere que afectan a intereses estratégicos del país y que ya ha sido declarado ilegal por los tribunales de la UE.

En la actualidad, la acción de oro está vigente, además de en Repsol-YPF, en Telefónica, Endesa, e Iberia, privatizadas a partir de 1996.

Solbes es partidario de eliminar cualquier tipo de blindaje y cumplir la doctrina comunitaria. Sin embargo, diversas fuentes gubernamentales del más alto nivel han asegurado que en este momento no se puede eliminar fundamentalmente por las incógnitas que plantea el futuro de Repsol.

Se trata de la segunda empresa española y opera en un sector estratégico. Hay que recordar que el anterior vicepresidente económico, Rodrigo Rato, vetó en julio del 2000 la fusión de Repsol con la italiana Eni, por entender que con ella se perdía el control de la nueva empresa, y utilizando como herramienta la amenaza de usar la acción de oro.

Según los análisis gubernamentales, las grandes decisiones de las principales potencias giran en torno al aseguramiento del suministro y el control de las reservas estratégicas de petróleo. Para el Gobierno español, asegurar el suministro es una opción estratégica que pasa por Repsol, donde la acción de oro está en vigor hasta febrero del 2006.

Sin embargo, sobre Repsol-YPF pesan dos grandes incógnitas, hasta cierto punto independientes, pero también entrelazadas. La primera es que el cambio de Gobierno en España no ha sido bien recibido por la Administración Bush en EE.UU., que asimismo tiene un marcado interés por los asuntos petroleros.

Repsol posee unas reservas conocidas de gas y petróleo de unos 5.400 millones de barriles, de poca envergadura si se comparan con las de las grandes compañías del sector, pero en cualquier caso significativas.

Desde un punto de vista geoestratégico, lo significativo es que más de la mitad de sus reservas están en Argentina (65%), como resultado de la adquisición de los yacimientos propiedad de la antigua YPF.

En términos de extracción, la petrolera produce cada día más de 1,1 millones de barriles, un 72% de los cuales de procedencia argentina. El 25% de lo que refina la empresa es producción propia.

En los análisis gubernamentales, un escenario de mayor tensión en Argentina, o de enfrentamiento entre la empresa española y las autoridades del Poder Ejecutivo colocarían a Repsol en una situación insostenible, de inseguridad en el suministro y de caída de valor en los mercados.

?Sería muy fácil para uno de los grandes grupos anglosajones engullirla con una oferta de compra en bolsa?, advierte una de las fuentes gubernamentales.

De hecho, según los analistas, con una capitalización bursátil de 21.047 millones de euros, Repsol está muy barata (en Shell es de 140.000 millones; Total alcanza los 106.000 millones). Esto ocurre en parte porque el mercado valora a cero la participación en YPF por el temor a que pueda ser nacionalizada.

La petrolera española pagó hace seis años 12.000 millones por YPF, lo que supuso valorar sus reservas a 9 dólares/barril; hoy su precio es de 35 dólares. Es decir, el valor potencial de estas reservas se ha multiplicado por cuatro.

La tesis del Gobierno español es que si hasta el momento no ha habido una oferta de compra hostil sobre Repsol, ha sido por la acción de oro y si ésta se eliminara, serían las petroleras norteamericanas las más interesadas en absorberla, dado que no creen que el Gobierno argentino nacionalizara por miedo a las represalias de Estados Unidos.

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