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Talleres complicó a Boca

Los cordobeses sorprendieron y golearon por 3 a 1. De esta manera, los xeneizes quedaron con una desventaja de 4 puntos sobre River

Boca Juniors pagó cara su decisión de visitar a Talleres de Córdoba con suplentes, ya que fue vencido por 3 a 1 en un partido al que le sobró un tiempo y resignó gran parte de sus chances de pelear por el título del Clausura.

Boca perdió el partido en los primeros 23 minutos cuando soportó los tantos de Emanuel Perrone (8'), César La Paglia (12') de tiro penal y Claudio González (23').

Luego descontó con un tanto del juvenil Matías Silvestre, a los 38 minutos, que sólo despertó falsas esperanzas.

El conjunto de Omar Pastoriza protagonizó un arranque de exquisita inspiración futbolística con un funcionamiento colectivo sólido y una actuación individual desequilibrante, la del 'Yerbatero' González.

El delantero surgido de Patronato de Paraná abrió un surco por el costado derecho del ataque a pura velocidad y gambeta, tuvo participación en los tres goles cordobeses y expuso a la defensa rival a continuos desacoples.

A los 7 minutos el ex Independiente escapó a José María Calvo y asistió por el medio a Perrone, quien introdujo la pelota con dificultad ante un intento deseperado de Caballero por evitar el tanto.

En la jugada siguiente de ataque, a los 12', encaró a Schiavi en el vértice derecho del área y generó un tiro penal que posteriormente convirtió La Paglia con un remate bajo al palo izquierdo.

Talleres mostraba su mejor cara con presión en el medio, prolijidad en la administración de la pelota y profundidad en el ataque; Boca, en cambio, era un grupo de jóvenes perdidos en medio del festejo local.

Y a los 23 llegó la rúbrica de lo que sucedía en la cancha: La Paglia puso una habilitación precisa entre los centrales de Boca y González anotó el tercero con un derechazo cruzado y bajo que dejó inmóvil al arquero.

Pasada la media hora Boca pudo salir del sofocón cordobés y empezó a manejar la pelota aunque sin demasiado peligro para el arco de Islas. Talleres reguló el desarrollo, dejó crecer a su herido rival y a los 38 minutos sufrió el descuento con un toque de Silvestre en el segundo palo, después de córner ejecutado por Estévez desde la derecha que desvió Bracamonte con un cabezazo en el primer palo.

Ese gol generó una esperanza para la visita por lo que Bianchi, en el segundo tiempo, decidió el ingreso de Ibarra y Cángele para reforzar la defensa y darle explosión al ataque.

El primer objetivo lo logró porque Talleres no volvió a llegar con las mismas facilidades del comienzo pero el segundo no. Es cierto que Boca manejo la pelota con Caneo y Ezequiel González -en menor medida- pero siguió supeditado al esfuerzo individual de Estévez.

El conjunto de Pastoriza, entonces, entendió que lo suyo no era florearse ante un rival disminuido y buscó asegurar el triunfo con orden en su propio campo.
Entre la imposibilidad del Boca alternativo y el conformismo de Talleres se consumió un partido que tuvo un comienzo como nunca y que terminó siempre.