
Sortear el momento exacto en el que se enfrenta una discusión de pareja es, en muchas oportunidades, un tanto complicado. Un "sí" o un "no" pueden cambiar rotundamente el rumbo de una conversación. Es por eso que saber elegir las palabras correctas a la hora de discutir resulta vital para que todo finalice en buenos términos.
La psicoterapeuta Lois Holzman, directora del Instituto East Side, propone en 'Psychology Today' una curiosa alternativa que puede ahorrar unas cuantas discusiones o, al menos, disgustos en forma de caras largas: "En lugar de 'sí, pero', ¿por qué no decantarnos por un 'sí, y'? La simple sustitución del adversativo por el conjuntivo –es decir, en lugar de oposición, adición– altera sensiblemente la manera en que somos percibidos y facilita que la otra persona no se ponga a la defensiva".
PUBLICIDAD

Holzman sostiene que al momento de subir el tono en una discusión, se cae en obviedades, como repetir el "pero" antes de escuchar atentamente lo que tiene para decir la otra persona. "Esta conjunción adversativa es el camino más rápido para poner de los nervios a tu interlocutor. Así que ¿por qué no pensar en otra alternativa, semejante pero mucho más conciliadora?", destacó.
El abogado Jonathan Herring, profesor de Derecho en la Universidad de Oxford, publicó un libro en el que explica cómo superar cualquier bronca conyugal. "Lo que sugiero es bajar la 'temperatura negativa' de las conversaciones y de las personas que nos rodean. Es mucho más útil intentar aportar algo a la conversación que llevar la contraria, incluso aunque uno considere que lleva razón", señaló.
PUBLICIDAD

Los padres, como recuerda Holzman, utilizan esta fórmula con los hijos para evitar que sientan que se equivocan continuamente. "A medida que nos hacemos mayores, no obstante, tendemos a escuchar cada vez menos esa frase, y a sustituirlos por las fórmulas mucho más habituales 'sí, pero' o, directamente, 'no'".
¿Por qué "sí, y"?
PUBLICIDAD
Por la función de cada una de las palabras, y sobre todo, por cómo estas funcionan juntas. El sí, porque implica aceptar la idea tal y como es, independientemente de donde venga. Al contrario de lo que ocurre con el "no". La negación se traduce en desacuerdo, en cambio la afirmación implica concordancia y colaboración, además de mostrarse dispuestos a colaborar. "Se puede considerar algo así como una construcción que suspende el juicio momentáneamente, ya que se podrá volver a ello más tarde", concluyó Holzman.
LEA MÁS:
PUBLICIDAD
Test: ¿cómo es tu relación en pareja?
La posición en que duermen las parejas revela el tipo de relación que tienen
PUBLICIDAD
Crisis de pareja: seis claves para evitar discutir siempre sobre lo mismo
10 claves para evitar una pareja tóxica
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
“Hasta cheque en blanco”: la preocupación de Cenaida Uribe por la superioridad financiera de San Martín en el vóley peruano
La directiva de Alianza Lima alertó sobre el desequilibrio económico en el campeonato. También reveló una conversación con Fabrizio Acerbi, representante de Universitario, con el fin de implementar acciones para abordar esta situación

EN VIVO | Seguridad, narcotráfico y crimen en México hoy 7 de mayo: La familia de Julio César lo buscó por años, pero su cuerpo había sido donado al IPN, la FGJCDMX pide perdón
Sigue las noticias más importantes sobre los acontecimientos violentos en el país con Infobae México

Panamá reforestará 1,320 hectáreas en 2026 ante avance de la deforestación
El plan incluye viveros con capacidad de 200,000 plantones y acciones en áreas degradadas con participación de sector público y privado.

“El diablo viste a la moda”: Por qué nos impacta de manera diferente
La película retrata la vida laboral de un joven periodista y un editor de alto nivel, y nos ofrece valiosas lecciones. Solo que esas lecciones han cambiado con el tiempo

“Estoy al borde del abismo”: la queja del narco uruguayo Fernández Albín por las condiciones de su cárcel
El delincuente se quejó de sus condiciones de reclusión: dijo que no es un “santo” pero cuestionó también la falta de garantías y la “politización” del caso


