Cada político del mundo tiene un carisma particular y único que puede vincularse con muchos ciudadanos (iStock)
Cada político del mundo tiene un carisma particular y único que puede vincularse con muchos ciudadanos (iStock)

La dirigencia política ya no inunda los medios de comunicación para explicar, debatir o cuestionar las medidas, acciones y falencias que benefician y perjudican a las clases sociales del país. Desde hace algunas décadas, las capacidades vinculadas al poder han sido emparentadas por aspectos que se involucran directamente en la vida privada de los protagonistas.

Cada uno de ellos representa una corriente de pensamiento que corresponde a problemáticas sociales, artísticas, culturales, educativas y económicas, entre otras, en donde el ciudadano se identifica o no con las ideologías que persiguen estas políticas. Es factible identificarse con dirigentes de otras regiones y -tal vez- con ninguno del propio país.