Vicky Xipolitakis (31) se instaló en los Estados Unidos para convivir con su pareja, Javier Naselli (52), un hombre de las finanzas que trabaja en un importante banco mundial. Ellos se conocieron en Punta del Este el verano pasado y comenzaron un intenso romance.

La vedette utiliza las redes sociales para mostrar su nueva "vida de reina" en el exterior. Se suele sacar fotos por las calles de Nueva York, vestida con prendas de diseñadores exclusivos. En la actualidad, está viviendo en un piso en el Lower Manhattan.

También pasa sus días en una mansión campestre en Los Hamptons, donde su novio tiene caballos, la nueva pasión de Vicky. Recientemente, publicó en Instagram unas imágenes muy provocativas, en las que aparece totalmente desnuda, con su yegua, llamada Cristal.

En una entrevista con Caras, Xipolitakis contó detalles de su nueva vida en los Estados Unidos. Además de acompañar a su pareja, está tomando clases para aprender a jugar al polo y también se dedica a estudiar inglés.

"Viajé mucho, pero ahora tengo mi casa en Nueva York con Javier y en Buenos Aires con mis papás y estoy más tranqui. Quizás un poco también en mi cambio haya tenido que ver quien me acompaña. Cuando nos conocimos en Punta del Este no pasó nada, sólo empezamos a hablar y me pareció muy caballero. Recién a los tres meses pasó lo que tenía que pasar. Después no quise separarme más de él. Es un hombre totalmente diferente a mi. En lo único que nos parecemos es en ser buena gente", dijo Vicky, sobre su romance con Javier.

En julio pasado, la pareja viajó a Buenos Aires para visitar a familiares y amigos. Incluso, fueron a ver el espectáculo infantil que presentaba Stefy Xipolitakis en el teatro Picadilly.

Lejos de los escándalos, la vedette comenzó una nueva etapa de su vida más tranquila, pero no se arrepiente de su pasado: "Todos los golpes me hicieron madurar. Yo siempre me la jugué por lo que creí. Si me tengo que arrepentir de algo, es de haber sido inmadura. Por ahí me equivoqué en creer en las personas que se me acercaban. Todos somos humanos y nos podemos equivocar más de una vez. Cuando lo hice pedí perdón. Porque no está bueno cometer errores pero eso también nos hace más humanos. Me sirvió para crecer".

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