Ricardo Fort siempre tuvo la certeza de que moriría joven. Es por eso que sostenía que  el dinero era para gastar y disfrutar; se encargó de hacer un poder para que Gustavo Martínez se hiciera cargo de sus hijos y se reconcilió con las personas con las que había tenido algún problema.

Tito Speranza (44) fue uno de ellos: "Pasó algo loco, él presentía o sabía que estaba mal y con algunas personas con las que había discutido, como yo, se acercó", relató el entrenador de Combate a Teleshow.

¿Cómo fue aquel último encuentro, antes de que el chocolatero viajara por última vez a Miami?: "Un día me vio en el gimnasio y se acercó a saludarme, me contó de la rodilla y me la mostró. Su esencia continuaba intacta. Unos meses antes yo había tenido un problema parecido en la rodilla, por eso me dijo 'hijo de puta, ¿cómo haces?'.  '¿Y por qué no parás un rato? Si tenés los medios para hacerlo, después volvés', respondí. Pero decía que no podía parar".

Tenía el cuerpo como una estatua de un dios griego y verlo con bastón y que  no podía caminar, fue duro

Aquel encuentro dejó una sensación fea en quien había sido su custodio: "Tenía el cuerpo como de una estatua de un dios griego y verlo con bastón y que  no podía caminar, fue duro. Me sentí mal por él porque tenía un par de años más que yo".

Tito comenzó a trabajar como custodio de Ricardo en el 2009. Su mujer, Marcela Villagra, era amiga del millonario y le consiguió el puesto. En el 2010, mientras Fort participaba del Bailando, el personal trainer (sin proponerselo) llamó la atención de Marcelo Tinelli, que comenzó a interactuar con él al aire.

El incipiente protagonismo de Speranza no le gustó nada al por aquel entonces participante del certamen de baile, que tomó la determinación de despedir al guardaespaldas. De ahí en más la relación entre ambos se cortó, hasta semanas antes de la partida de Ricardo.

Él logró tarde lo que quería, ser famoso. No quería por nada ni por nadie que se le fuera y tal vez yo inconscientemente le cagué el momento

"Él logró tarde lo que quería: ser famoso. No quería por nada ni por nadie que se le fuera y tal vez yo inconscientemente le cagué un poco el protagonismo. Yo le expliqué, que no me interesaba y le dije, 'con las clases y la custodia me inserté en el sistema, puedo pagar el alquiler y comer más de una vez al día, la tele no me interesa, quedate tranquilo, es para vos'. No la entendía y tal vez le empañé el momento", recordó el entrenador.

Sobre aquella última charla que tuvieron, dijo que él se quedó "en paz" consigo mismo porque habló de frente y mirando a su ex empleador a los ojos: "Estoy tranquilo. Me dio pena su muerte".

Para Speranza, Fort llegó a disfrutar su meteórico asenso mediático y recordó la época en la que trabajaron juntos: "En una temporada fuimos a Mar del Plata y todos los días había cientos de personas en la puerta de su casa. Se había generado algo medio loco, gente de todos los estratos sociales y culturales lo quería ver.  Un señora que le dijo a la hija, 'tocale los tatuajes que traen suerte', es creer o reventar".

En los últimos días, una nueva polémica se generó en torno al actor fallecido en el 2013, luego de que Gustavo Martínez, tutor de Felipe y Martita, asegurara que la familia Fort había dejado de depositarle a los mellizos un dinero correspondiente a las ganancias de la fábrica. Al respecto, Tito prefirió no hablar: "Sólo cuento las cosas que yo viví".

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