"Hemos tenido una carrera hermosa y una vida hermosa junto a la música. Recorrimos muchos lugares y tuvimos aventuras increíbles en Alemania, España y Japón. Pero no creo que haya terminado, vamos por más". Mimi Maura hace mucho esfuerzo para mirar hacia atrás. Prefiere que las cosas del pasado se queden ahí, en el pasado, porque sabe que esa fue la clave del éxito. Como sus comienzos en la música con bandas de su país natal, Puerto Rico. Su incursión en la escena del ska, el reggae y el rocksteady en sus primeras dos décadas de vida. El nacimiento de su banda Alarma, donde fue cantante de rock pesado. Cuando conoció a Sergio Rotman, el histórico saxofonista de Los Fabulosos Cadillacs. Y se enamoró…

Para ella sólo existe una dirección: hacia adelante. Por eso habla del show donde presentará su disco acústico, Vencer o morir, como si fuese el primero que hace. Se trata de un set grabado en una sola sesión de tan sólo ocho horas, marcado de principio a fin por su delicada voz, con una impronta más cercana al bolero respecto a lo que ha acostumbrado a sus fans a lo largo de su carrera. "Tenía pensado hacer algo así, pero más adelante", confiesa Mimi a Teleshow. Una apuesta que podrá disfrutarse este sábado a las 20:30 en Sala Siranush (Armenia 1353), donde también será partícipe Sergio Rotman, su pareja desde hace 20 años, y también tocarán temas inéditos.

-¿La idea de grabar el disco en ocho horas ya estaba pautada desde un principio?
-Mimi Maura: Fue un conjunto de canciones que veníamos tocando y queríamos grabarlas porque nos gustaba como sonaban. Era rescatar ese momento, de cómo estaba sonando la banda en ese momento, en ese formato acústico. Y se convirtió en un disco. No era ese el plan.
-Sergio Rotman: Sabíamos que iba a quedar bien pero no sabíamos que iba a ser un disco hasta que se grabó. Veníamos con la idea de algún día llevar esas canciones a la mínima expresión y que sea la voz de Mimi la única estrella. Fueron ocho horas mágicas y quedó increíble.

-Mimi, tenés una trayectoria muy larga y pasaste por varios géneros. Pero, ¿cómo te sentiste en este formato, con tu voz tan expuesta?
-MM: En algún momento lo tenía que hacer. Fue algo que venía demorando esto de hacer boleros y cantar en formato acústico. Se adelantó pero me siento cómoda. Lo hago con mucha facilidad.

-¿Por qué se adelantó?
-MM: A veces hay que darse cuenta que cuando las cosas se dan hay que hacerlo, no cuestionarse mucho. Se dio por diversas razones: poder tocar en otros lugares, en teatros, otro tipo de repertorio, cantar canciones de mi viejo (en referencia a su disco "La herida"). Es el segundo disco acústico que grabo y me siento cómoda haciéndolo, lo importante es poder disfrutarlo.

-Me llamó la atención que en la gacetilla de prensa Sergio apareciera como músico "invitado"…
-MM: Ahora está más incluido en el proyecto con guitarra y coros. Pero cuando empezamos no quería participar. Todo es depende de cómo se sienta. Aunque no participe en las grabaciones él siempre está apoyándome en todo. Él siempre quiere estar, pero que esté o no en el escenario es problema de él.

Los músicos, unidos por el amor desde 1996 y con un hijo en común, también comparten escenario con la banda El Siempreterno. Algo que no es recomendable según las discográficas, explica Rotman: "Generalmente te dicen 'seguí haciendo una sola cosa porque confundís a la gente'. Pero es lo que hacemos sistemáticamente sin parar".

-¿Y por qué lo hacen?
-SR: Vivimos en una época donde el artista, a pesar de que es complicado, está volviendo a ser artista. Antes con el dominio de las disqueras tan fuertes era imposible ser un artista. Ahora este "caos" que hay en la industria permite que uno se sienta libre. Nosotros somos artistas a la vieja usanza, nos gusta hacer música, no sabemos hacer otra cosa. Nos permitimos estos deslices artísticos porque nos gusta todo tipo de música. Lo cual no significa que vayamos a hacer cualquier cosa, pero sí podemos tocar un post punk y acompañar a Mimi a un teatro chiquito.

-"Los Fabulosos Cadillacs" lanzaron su nuevo disco y sorprendió que no hayas participado. ¿Cuál es tu relación actualmente con la banda?
-SR: Pertenezco a la sociedad de Los Cadillacs, soy de Los Cadillacs y lo voy a seguir siendo mientras respire. Me parece que Flavio (Cianciarulo) y Gaby (Vicentico) tenían una gran necesidad de hacer un disco ellos solos y que perteneciera de alguna manera a la química que ellos dos producen, que ha sido la química que llevó a la banda adelante. Yo nunca he sido el generador de las canciones, pero siempre me ha gustado opinar y participar de la producción. A mí me gusta tocar el saxofón pero no sólo eso, a esta altura con tantos años, con Mimi, con tantos discos, ponerme adelante y tocar no es algo que me emocione. Me gusta la parte emotiva y la conexión con la obra entera. De la tapa hasta el estudio, qué vamos a grabar, quién lo va a producir… Si no puedo ser parte de lo creativo es mucho más sano para "Los Cadillacs" y para mí que me quede en mi casa porque me pongo insoportable.

-¿Pero tu relación con la banda quedó en buenos términos?
-SR: Ellos son mis hermanos y lo saben. Seguramente sea por una temporada y volveré. La relación está perfecta. Mi sugerencia de no participar en el tour si no participaba en el disco fue tomada con cierto alivio cero. Ellos necesitaban hacer este disco y está muy bien.

-Cambiando de tema… ¿Alguna vez les ofrecieron hacer una película con su historia?
-SR: Todavía no pero sería un hit. Nos hemos juntado en el '96 cuando todavía no había Internet, ni mails ni celulares cotidianamente. Como Mimi decía, es una aventura increíble lo que hemos hecho, los viajes donde llevamos nuestra música… Empezamos cargando nuestro disco chiquito en una gira por Alemania donde no había camarines ni nada y los shows eran tarde. Todo eso es muy bueno porque perseguimos tanto el éxito hoy en día que nos olvidamos de qué es el éxito. Para nosotros el éxito fue el camino, no la meta. Realmente hemos hecho un camino muy divertido.