Mae Holland (Emma Watson) acaba de ser contratada para trabajar en El Círculo, la empresa de internet más prestigiosa del mundo. La joven está entusiasmada por formar parte de una compañía tecnológica que es líder. Pero de poco comienza a descubrir que bajo la amigable fachada de su empleador se esconde un plan maquiavélico.

Los peligros de las nuevas tecnologías, han sido retratados en series como la fundamental Black Mirror, de la que esta película parece un flojo capítulo. Y es que a diferencia del programa de TV británico en El Círculo nada suena creíble, ni el conflicto, ni las actuaciones ni el supuesto "gurú/villano" que compone un desorientado Tom Hanks. Quizás los cinco años que pasaron desde la publicación de la novela original atenten contra un guión que luce demasiado solemne y antiguo.

Emma Watson, fotografía bien, la cámara la ama, pero el guión no la ayuda, y vaga por la película con cara de preocupación ante algo que ya no resulta sorprendente: que las redes sociales, portales, teléfonos y demás avances tecnológicos nos han quitado la privacidad. Y es que el síndrome "Gran Hermano", ya es anacrónico para una generación que nació a la luz de internet, generación a la que Watson pertenece aunque su personaje parece ignorar.

Y si el guión carece de suspenso, intriga y sorpresas, estilísticamente el filme es muy pobre y recurrente (hay que dejar de usar burbujas de mensajes en la pantalla al menos por dos años). La puesta de cámara es bastante elemental y cercana a la estética de un telefilme. Que se titule "El Circulo" no significa que sea "una película redonda".

Mi calificación: 4 puntos