El baño que se utilizó en las pericias de Gendarmería, que establecieron que el fiscal Alberto Nisman fue drogado y asesinado a sangre fría, está ubicado en la planta baja del edificio Centinela, la sede de la fuerza nacional en el barrio porteño de Retiro. Es a escala real: tiene las mismas dimensiones que el baño del departamento de la torre Le Parc de Puerto Madero en el que lo hallaron muerto con un tiro en la cabeza en la noche del domingo 18 de enero del 2015. Las pericias, cuyos resultados se conocieron hoy, representaron el último tramo de la investigación antes de la deliberación con las partes, a la que desde hace meses se abocó el equipo interdisciplinario aprobado por la Justicia, y cuyas conclusiones serán elevadas al fiscal Eduardo Taiano, a cargo de la causa, delegada por el juez Julián Ercolini.

Según fuentes judiciales, el informe era "fundamental" para dilucidar si al fiscal de la UFI AMIA, que días antes de su muerte había denunciado a la ex presidenta Cristina Kirchner, lo mataron, si se trató de un suicidio o si fue una muerte inducida. Finalmente, el resultado avaló la primera hipótesis.

En la réplica del baño trabajaron una treintena de peritos compuesta por médicos legistas, expertos en criminalística, balística y papiloscopía; entomólogos, técnicos informáticos y acústicos, psicólogos y radiólogos. Todos ellos reconstruyeron los últimos minutos del fiscal.

Desde principio de año que la junta interdisciplinaria de la fuerza trabajó con máximo hermetismo en la investigación, a cargo del comandante Orlando Caballero, director de Criminalística y Estudios Forenses de Gendarmería Nacional.

La sala principal de trabajo del edificio Centinela donde se acumularon las pruebas fue especialmente reacondicionada. Tiene doble pared y se accede mediante huella dactilar. Allí adentro se encuentra documentación, archivos digitales y fotográficos, planimetrías, audios de los sistemas de emergencias médicas y material informático. Solo tienen acceso los especialistas que trabajan en el caso. Hay antecedentes en la fuerza, como la muerte del hijo del ex presidente Carlos Menem, en marzo de 1995. Por eso, los integrantes de la junta interdisciplinaria firmaron un acuerdo de confidencialidad.

(Nicolás Aboaf)
(Nicolás Aboaf)

En junio, el magistrado rechazó apartar a los peritos de Gendarmería tras una recusación de Diego Lagomarsino, el especialista en informática que le entregó a Nisman la pistola Beretta 22 que terminó con su vida. El equipo de especialistas tiene permanente contacto con los peritos de las partes. La defensa de Lagomarsino y las querellas, a cargo de la ex mujer del fiscal, la jueza Sandra Arroyo Salgado, y de su madre, mantienen una dura disputa desde los inicios de la investigación. Se agudizó cuando la causa pasó del fuero ordinario a la Justicia federal.

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