Un nuevo hecho insólito se vivió en una de las cárceles argentinas. Ocurrió en Río Negro, donde un preso intentó fugarse en un cochecito de bebé y fue frenado justo a tiempo por un guardia.

El hecho ocurrió en el penal Nº 1 de Viedma y su protagonista fue Lucas Ezequiel Giménez Pazos, un delincuente con un grueso prontuario: en 2016 había cometido un violento robo a un anciano y ya había logrado fugarse de la cárcel.

El sábado, Giménez Pazos trató de escapar de la prisión de la manera menos pensada. Para eso, tuvo la ayuda de dos visitantes que habían acudido al centro penitenciario junto a su bebé y su carrito.

La pareja arribó a la prisión entre las 11:30 y las 14:30 del sábado, horario en el que están estipuladas las visitas del penal. Casi sobre el final del tiempo establecido, la pareja quiso salir con el bebé en brazos y con el cochecito supuestamente vacío.

Según revelaron los policías presentes, el matrimonio mostraba signos de nerviosismo. Encima, el bebé rompió en llanto en los instantes previos a la salida y una de las ruedas del cochecito se trabó en el camino de tierra del lugar.

Cuando los guardias intentaron movilizar el carrito, notaron el peso excesivo y detectaron al preso escondido. El cochecito había sido alterado para que un adulto pudiera esconderse dentro.

Sin mediar palabra, los guardias de la penitenciaría recapturaron al delincuente y detuvieron a la pareja. Así, se inició una causa contra Ricardo Servidio y su acompañante Natalia Andrada por el intento de facilitación de fuga. La mujer quedó demorada y fue puesta en libertad a las horas.

El caso quedó en manos del Juzgado de Instrucción, a cargo de Carlos Mussi.

Giménez había sido detenido por un robo agravado a un vecino en Viedma. El 23 de junio de 2016, el delincuente había entrado a la casa vestido con el uniforme de una empresa de servicios.

El 6 de octubre del mismo año había logrado fugarse del penal Nº 1 de Viedma junto a otros dos presos; fue recapturado el 29 de diciembre cuando lo interceptaron en un auto Chevrolet Cruze blanco en el Camino Independencia, a tres kilómetros de Miramar.

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