Los biomarcadores encaminan los tratamientos adecuados en las personas (iStock)
Los biomarcadores encaminan los tratamientos adecuados en las personas (iStock)

La ciencia se une con la medicina para lograr un bienestar masivo, aquel que logre alcanzar al mayor número de personas con el afán de prevenir y curar patologías que puedan complicar la salud de las mismas. Entre tantos procesos y descubrimientos, son los biomarcadores aquellos que se proponen tratar a los pacientes en forma personalizada. Es la medicina del futuro, la misma que atacará en forma específica y permitirá salvarle la vida a millones de seres humanos.

Infobae visitó Pensilvania, Estados Unidos, en donde se adentró de lleno en la planta de manufactura biotecnológica de Janssen ubicada en Spring House, para entender cómo estos marcadores biológicos adquieren un crecimiento progresivo, tanto en número como en fiabilidad, por el rápido desarrollo y aplicación clínica de técnicas de gran utilidad para el diagnóstico, el pronóstico o para valorar una respuesta diferencial a distintas patologías.

Los biomarcadores permiten que los científicos descubran mucho más rápido el medicamento indicado (Shutterstock)
Los biomarcadores permiten que los científicos descubran mucho más rápido el medicamento indicado (Shutterstock)

¿Qué es un biomarcador?

Para entenderlo, un marcador biológico es un elemento diagnóstico esencial. Gracias a él es posible detectar ciertas enfermedades. Por ejemplo, en caso de inflamación uno de los marcadores biológicos es la proteína C reactiva (PCR) que sólo está presente en caso de una reacción inflamatoria.

Lo que requiere la ciencia es, previo al inicio del tratamiento, encontrar un marcador biológico con el cual se pueda saber que al paciente ese proceso a desarrollarse va a ser efectivo. Sin exponerlo a situaciones adversas.

Si el biomarcador aparece, el grupo científico intentará valer ese descubrimiento. Escogerá a otro grupo heterogéneo de personas y se les hará un perfil genético observando si dicho biomarcador está o no presente y por tanto, prediciendo si responderán bien a dicha terapia. Tras ello, se aplicará el fármaco y si los resultados obtenidos son los esperados, el biomarcador quedará validado.

La genética juega un papel clave durante este proceso (iStock)
La genética juega un papel clave durante este proceso (iStock)

¿Para que sirven?

La investigación y el desarrollo de disciplinas como la Farmacogenética y la Farmacogenómica están permitiendo definir numerosas enfermedades en el ámbito molecular para determinar de forma específica, qué terapia es óptima en términos de eficacia y de reducción de efectos adversos.

Para graficarlo con un ejemplo, una persona que sufre una enfermedad autoinmune podrá adaptar su tratamiento en forma rápida y efectiva, sin tener que transitar un largo camino de pruebas y ensayos que deriven en la decisión clínica final.

"Inicialmente, en cualquier enfermedad, el rumbo es muy inespecífico. Se tarda en descubrir qué tiene el paciente. Una persona que sufre Artritis reumatoide (enfermedad inflamatoria sistémica autoinmune), por ejemplo, irá al traumátologo por un dolor puntual en la articulación, pensando que es un simple dolor o que con un tratamiento local podrá mejorarse. Y quizá es algo más complejo, que requiere otro tipo de atención. Los biomarcadores ayudarían a acelerar estos procesos", explicó a Infobae Leandro Aldunate, médico cardiólogo.

El éxito de un tratamiento aumentan hasta 5 veces con los biomarcadores (Shutterstock)
El éxito de un tratamiento aumentan hasta 5 veces con los biomarcadores (Shutterstock)

¿Cuáles serán los resultados?

"El éxito aumenta hasta 5 veces si se incorporan los biomarcadores en la medicina. Antes se tomaban semanas para hacer una prueba de ADN y costaba muchísimo dinero. Hoy es más económico y el resultado tarda 24 horas", sostuvo el especialista.

De esta manera, los test genéticos permiten conocer si un individuo se va a poder beneficiar o no a través de un tratamiento puntual. Habrá precisión. Se bajarán los costos de investigación y de desarrollo, lo cual beneficiará también -en forma directa- a la medicina.

"Todo medicamento tiene su lado eficaz pero también su potencial efecto adverso. Entonces cuál importante sería tener el medicamento correcto. Es decir, saber que un paciente y un determinado tratamiento van a dar un resultado favorable. Y eficaz por sobre todas las cosas", concluyó Aldunate.

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