Cristina Kirchner llegó relajada y se fue de la misma manera. Se rió y agradeció aun después de los momentos de tensión que se vieron durante la entrevista con Luis Novaresio en Infobae.

En el estudio del cuarto piso la esperaban Antoni Rubí y Hernán Reibel. El catalán entró al estudio y eligió los vasos, tomó con su mano cada uno como si la suya fuera la mano de la ex Presidente y descartó unos muy bajitos y otros altos. A su lado Reibel chequeaba el horario y contactaba al equipo de comunicación que desde otro lugar replicaría las fotos y videos del fotógrafo de Unidad Ciudadana. Fotografiaron todo con cámara y celular y además transmitieron la previa y en vivo por las redes sociales.

Cristina Kirchner en la previa de la entrevista en Infobae (Fotos: Adrián Escandar)
Cristina Kirchner en la previa de la entrevista en Infobae (Fotos: Adrián Escandar)

A la hora convenida, quince minutos después de las dos de la tarde, la ex Presidenta ingresó al estacionamiento del subsuelo de Humboldt 1550 acompañada por su custodia y Mariano, su secretario. "Pesa mucho", dijo sobre su cartera marrón, enorme y bien cargada, después de atravesar el pasillo de ingreso. Antes de saludar a los presentes repitió un gesto que se le ha visto en tantas apariciones públicas, entregó la cartera en este caso a alguien de prensa que se la alcanzó a su secretario. Ya estaba en el final del pasillo de ingreso con fotografías sobre las paredes y la puerta.

Los directores de Infobae la habían ido a esperar al ascensor y la acompañaron en su ingreso. "Gracias por venir", se oyó con amabilidad. "Gracias por invitarme", respondió ella que al ver la redacción exclamó: "¡Qué lindo!".

Cristina Kirchner entró a la redacción de Infobae a las dos y cuarto de la tarde (Adrián Escandar)
Cristina Kirchner entró a la redacción de Infobae a las dos y cuarto de la tarde (Adrián Escandar)

Cristina Kirchner llegó maquillada y lista para las fotos. "Acá están todos y todas trabajando", observó y saludó uno por uno a los periodistas en sus respectivos escritorios mientras se sacaba algunas selfies. Sorprendida porque vio a varios jóvenes preguntó el promedio de edad. "¿Cuántos son?", consultó a un redactor y otra vez se mostró sorprendida por la respuesta. Entonces se oyó un ruido extraño y alguien, por las dudas, advirtió: "Cuidado, Tomy". Un drone sobrevolaba la redacción para registrar la visita. "Aquí está el famoso drone de Infobae", le comentaron y la ex jefa de Estado se rió. Bromeó incluso con algunos presentes, "¿vos eras de Clarín, no?". Ante la respuesta afirmativa se rió otra vez, hizo un gesto y lo 'bendijo': "Estás exorcizado, ya pasó". Hubo un "ohh" en forma de murmullo. Alguien la invitó a pasar al estudio pero la ex Presidenta se negó para "terminar de saludar a todos".

"¿Cómo hay gente de 20 años? ¡No se puede tener 20 años!", repitió dos veces cuando quien sostenía el control del drone le respondió a la pregunta sobre su edad. Evidentemente el tema le llama la atención: después de muchas fotos y videos, al agradecer a Novaresio la invitación, le dijo que lo veía muy joven y también le preguntó su edad. Fueron cinco minutos dentro del estudio: se sentó, pidió bajar la silla, probó la distancia entre sus rodillas y la mesa para no golpearse y poder cruzarla tranquilamente y explicó además que necesita un punto de apoyo para sus manos como lo tenía en la banca en el Congreso. También golpeteó con las manos sobre el vidrio de la mesa y al comprobar que sonaba el anillo de su meñique derecho prometió no hacer ruido cuando arrancara el reportaje. En ese mismo momento se probaron las cámaras y le preguntaron qué perfil prefería y en qué silla se quería sentar. El derecho, indicó sin dudar.

Cristina Kirchner y Luis Novaresio luego de la entrevista que se emitió en vivo
Cristina Kirchner y Luis Novaresio luego de la entrevista que se emitió en vivo

Al salir del estudio, en la puerta de la cocina, se cruzó con Antonella, asistente de la redacción, le dio un beso y le preguntó dónde vivía. "En Solano", contestó la joven vestida de uniforme bordó. "Ah, sos de Quilmes", sumó la ex Presidenta que la volvió a saludar y se fue a charlar con su equipo en la sala de reuniones mientras detrás de la puerta quedaban dos custodios en espera.

Minutos antes de la entrevista Cristina Kirchner pidió que le colocaran los micrófonos en la oficina privada y a último momento pidió ir al toilette. De ida y de regreso pasó por el pasillo de ingreso y recorrió con la mirada las figuras en blanco y negro sobre las paredes de color naranja. No dijo nada.
A las 14:57 la entrevistada se sentó en el estudio. Solo dos fotógrafos y dos camarógrafos quedaron dentro. Ella preguntó por las otras cámaras. "Son robóticas", le explicaron. Lo que siguió se vio al aire y en vivo durante 120 minutos, el doble del tiempo que se pautó y sin pausas. Cuando terminó la entrevista Cristina Kirchner se paró, se levantó el poncho blanco por encima de la cintura y pidió que retiraran los micrófonos. Se rió, relajada. Y preguntó: "¿Qué tal estuvo?, ¿qué les pareció?" Volvió a reírse, volvió a agradecer a Novaresio y a los directores y desafió: "Ahora quiero un reportaje como este entre Macri y Verbitsky, que sea entre dos que piensen bien distinto". También mencionó al periodista Roberto Navarro pero dos veces propuso a Verbitsky y luego se encerró durante menos de cinco minutos en la sala de reuniones con Rubi y Reibel. Tan rápida fue la charla que ni siquiera se sentó.

Cristina Kirchner se fotografió con varias personas de oficinas que comparten edificio con Infobae
Cristina Kirchner se fotografió con varias personas de oficinas que comparten edificio con Infobae
La salida de la ex jefa de Estado generó una gran expectativa sobre la calle Humboldt
La salida de la ex jefa de Estado generó una gran expectativa sobre la calle Humboldt

Al abrir la puerta otra vez la ex Presidenta se sacó fotos. Cuando pasó frente a la cocina Antonella se animó y le pidió una selfie. Cristina Kirchner la tomó de la mano: "Vamos, salí de la cocina", la alentó, la abrazó y con su cabeza apoyada sobre la de la joven se fotografiaron las dos.

Entonces Cristina elevó una queja: "Tengo algo que decir, lo digo delante de varias mujeres, entre esas imágenes vi que está la de Néstor, pero no está la de la primera presidenta mujer elegida por el voto y además, reelegida con el 54% de los votos". Se la oyó con picardía e irónica a la vez. "Es discriminación", sumó. Entonces caminó hacia la salida y se detuvo frente a la imagen de Néstor Kirchner para sacarse una foto junto a la de él. Tras la instantánea se movió cinco fotos hacia adelante y con la diestra señaló: "Está él y no estoy yo". Era la foto de Hugo Moyano, también en blanco y negro.

Cristina Kirchner pidió especialmente que la fotografiaran junto al retrato de su ex esposo, Néstor Kirchner
Cristina Kirchner pidió especialmente que la fotografiaran junto al retrato de su ex esposo, Néstor Kirchner