La gobernadora Alicia Kirchner en la salida de la Casa Rosada luego de uno de los encuentros que mantuvo con el Gobierno nacional para reclamar fondos (DyN)
La gobernadora Alicia Kirchner en la salida de la Casa Rosada luego de uno de los encuentros que mantuvo con el Gobierno nacional para reclamar fondos (DyN)

Por esas cosas del destino o de las causalidades, la semana previa a las elecciones de hoy Santa Cruz vivió su semana más tranquila luego de meses de incendio y batalla. Por un lado, el gremio docente resolvió levantar las medidas de fuerza para seguir negociando con el Gobierno nacional y ponerle así un provisorio final a los 105 días de paro; en el otro costado, el resto de los gremios ya van cerrando sus conflictos y van camino a la normalización. Fuera de la disputa salarial y económica, la incertidumbre política es total: todos creen que saben lo que va a pasar, pero nadie sabe lo que va a pasar. Una sola cosa es firme: el kirchnerismo repetirá otro pobre papel en las urnas.

Por primera vez en la historia electoral de la provincia, su gobernador se mantuvo ajeno a todo el proceso de campaña: Alicia Kirchner no acompañó a sus candidatos, ni participó de ninguno de los actos. Otro dato aún más contundente: ni siquiera se expresó por los supuestos candidatos "oficiales" del Ejecutivo, ya que el FpV tendrá dos listas peleando en la interna. ¿Foto oficial? Tampoco. Nada. La cuñada de la ex presidenta Cristina Kirchner desapareció de la escena partidaria. Insólito para una campaña electoral, en la que el oficialismo estuvo sumergido en la crisis político social que vive Santa Cruz desde hace un año y medio: aún no comenzaron las clases y todos los servicios funcionan a medias. ¿La Cámpora? Se mudó junto con Máximo Kirchner a tierras bonaerenses para trabajar en la campaña de CFK. Se borraron todos.

El diputado radical Eduardo Costa busca una banca en el Senado (NA)
El diputado radical Eduardo Costa busca una banca en el Senado (NA)

Del lado de Cambiemos, que en estas tierras se denomina "Unión para Vivir Mejor", sabiendo que la victoria no está en riesgo, la campaña se centró en un piloto automático que solo se detuvo a tirar misiles cruzados entre los distintos candidatos que se disputan la interna. La Casa Rosada no pudo desactivar ninguna lista, ni darle el apoyo total al diputado nacional de la UCR Eduardo Costa. Entonces lo que se formó en tierras pingüinas del lado del oficialismo nacional fue único: hay un solo candidato supuestamente avalado por Mauricio Macri, Costa, que encabeza una lista por sexta elección consecutiva. Sin embargo, el PRO, el partido del Presidente, presentó sus candidatos contra la lista de Costa pidiendo que se corte boleta y denunció en múltiples oportunidades la falta de apoyo de la Rosada. En la misma línea, un sector duro de la UCR enfrentado históricamente a Costa también le presentó una lista en contra. A esa lista la encabezan el ex senador nacional Carlos Prades y el titular del ANSES de Río Gallegos, Pablo "Pato" Fadul, es decir, un funcionario nacional enfrentado al candidato del Ejecutivo. La campaña hasta incluyó la denuncia en medios nacionales cercanos a Costa: una acusación en contra del hijo de Prades, intendente de Caleta Olivia, por una presunta coima. Sí, Prades de Cambiemos. Fuego amigo. Así es Santa Cruz.

A este insólito escenario se le suma la presencia de un tercer actor que le trae dolores de cabeza al kirchnerismo: el ex gobernador Daniel Peralta, que a última hora cerró con Pino Solanas y presentó su armado electoral, encabezando la lista a senador nacional. Si hoy Peralta hace una buena elección puede poner en riesgo en octubre la banca de la minoría que por ahora está en manos del kirchnerismo. Además del FpV, Peralta y Cambiemos, también intentarán llegar a las generales el massismo y el ya estable Frente de Izquierda, que puede realizar su mejor elección de los últimos años. Atrás quedará el espacio Izquierda al Frente, con nulas chances de superar el piso necesario para llegar a octubre.

La Casa de Gobierno de Santa Cruz, duranta una protesta de jubilados
La Casa de Gobierno de Santa Cruz, duranta una protesta de jubilados

Santa Cruz renueva sus tres bancas en el Senado, vencen las dos del kirchnerismo y una de la UCR, y se ponen en juego tres de las cinco bancas de la Cámara de Diputados: dos en manos de la UCR y una del FpV. Fueron habilitados a votar 248.303 electores, distribuidos en 851 mesas a lo largo de toda la provincia.

La profunda crisis económica y social hizo de esta primera parte de la campaña una de las más flojas que se tenga recuerdo. Tal es así que ni siquiera los candidatos invirtieron, ni mostraron encuestas. La Rosada tampoco difundió las propias. En Santa Cruz no hay números ciertos, ni estimados, apenas sensaciones. Costa, ya estabilizado como el líder de la oposición desde hace más de una década y el candidato más votado en la última elección a gobernador, podría realizar una de sus peores elecciones en las dos ciudades más importantes: Río Gallegos y Caleta Olivia, aunque eso no le impediría imponerse en su propia interna. En el kirchnerismo, el puesto para octubre quedaría en manos de Ana Maria Ianni, ex diputada nacional, como candidata a senadora acompañada por Juan Vázquez, actual intendente de Gobernador Gregores, los presuntos candidatos de Alicia -pero a los que la gobernadora no les deseó ni suerte-. Si no pasa nada extraño, los números de hoy deberían indicar que en octubre Cambiemos no tendría problema para quedarse con dos bancas en cada Cámara. La incógnita es Peralta. Si sorprende, puede asustar al kirchnerismo y pelearle de igual a igual la banca de la minoría en octubre, dejándolo por primera vez en su historia sin ninguna banca en una elección legislativa, en su propia cuna. De los números de hoy depende un posible acuerdo sin papeles entre Peralta y la Rosada: todos contra el kirchnerismo en octubre y como diría Maluma "Felices los 4": Macri, Costa, Peralta y alguno que siempre se sume.