Marcelo Elizondo: "Si gana Cristina, a la Argentina se le va a complicar para buscar inversores"

El ex presidente de ExportAr y consultor en comercio exterior advirtió que "hay luces amarillas" en la economía argentina; las reformas que debe hacer el Gobierno

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No hubo lluvia de inversiones reales. "Si Cristina Kirchner gana las elecciones, a la Argentina se le va a complicar para buscar inversores". El Gobierno debe demostrar que puede hacer reformas de fondo. Y "los temores a la conflictividad social o el papel de los sindicatos será un detonante clave para el futuro de la economía". El pronóstico que plantea Marcelo Elizondo no podría ser más oscuro para el inminente futuro del país.

Este especialista en comercio exterior, ex titular de ExportAr, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales y uno de los hombres más consultados por los empresarios y diplomáticos extranjeros, no tiene dudas a la hora de trazar el futuro de la Argentina: "El triunfo de Cristina Kirchner implicaría un gran temor para los inversores por el regreso a las altas regulaciones. Pero también implicaría un gran desafío: ver si la Argentina puede o no hacer las reformas estructurales que tiene por delante", dijo Elizondo en diálogo con Infobae.

-¿Cree que hubo lluvia de dólares como prometió el gobierno para la Argentina?

-Hay una lluvia que viene que son de dólares financieros. Muchos empresarios se quejan por el atraso cambiario que en parte se da por el ingreso de dólares financieros, sobre todo para financiar el sector público y a empresas privadas. Pero donde no hay lluvia es en la economía real. Allí no hay lluvia de dólares. El año pasado sólo llegaron USD 6.000 millones en inversión directa extranjera. Es un número más bajo que el de Chile que recibió USD 11.000 millones, o Brasil que recibió USD 50.000 millones. Esto es porque Argentina tiene una historia. Entonces los inversores buscan sólidos argumentos de que la historia no se va a repetir. Buscan un buen motivo para venir a invertir. Ademas, Argentina es el país de la región con más alta presión tributaria, con una tasa de interés alta, con regulaciones complejas; todavía es una economía muy cerrada comparada con la región. Los inversores ven con buenos ojos el nuevo rumbo y la visión estratégica del gobierno de Macri pero aún hay expectativas del futuro por las reformas pendientes.

-¿Los inversores ven que sigue imperando el esquema Moreno de cierre de importaciones?

-Argentina sigue siendo una economía muy cerrada. Si uno mira los datos de las importaciones en Argentina equivale a 14% del PBI y en el mundo ello equivale a un 30% al PBI. Argentina importa poco. Esto es por diferentes motivos: hay un esquema regulatorio no tan arbitrario como el de Moreno, pero hay un arancel externo alto; el nuevo régimen de licencias no automáticas todavía tiene muchos sectores afectados a restricciones y aún la Argentina no despegó económicamente. Todavía es un país cerrado.

-¿Hasta qué punto puede influir la candidatura de Cristina Kirchner en el futuro de la economía?

-Los potenciales inversores esperan confirmaciones de un entorno macroeconómico parecido a la región, como Perú, Colombia o Chile. Aquí hay amenazas. En el mundo se lo ve bien al gobierno de Macri pero aún hay luces amarillas porque hay todavía reformas que se deben encarar como las reformas fiscales e impositivas. Luego hay amenazas políticas. No solo por el temor al regreso al pasado, puntualmente la candidatura de Cristina Kirchner, sino también el temor a la conflictividad social o al papel de los sindicatos. Por esto hay que esperar reformas del Gobierno. Pero mas allá de Cristina hay que ver qué hace el gobierno en el Congreso. Más allá de la candidatura de Cristina hay que esperar y ver cómo influyen ciertos factores de poder.

-Pero la candidatura de Cristina expone en forma pragmática el regreso o no al pasado…

-Si Cristina ganara las elecciones a la Argentina se le va a complicar para salir a buscar inversiones. ¿Cómo decir que la Argentina cambió si ella gana? El regreso del triunfo de Cristina implicaría un gran temor para los inversores por el regreso a las altas regulaciones. Cuando uno cometió errores en el pasado se pueden proyectar en el presente. No es sólo que Cristina gane o pierda sino que Argentina pueda hacer reformas estructurales. Cristina es un riesgo y la capacidad para realizar reformas estructurales es otra luz amarilla.

-¿Estos son los temores que le plantean los inversores extranjeros?

-La dinámica de la política argentina en los últimos 15 años no fue muy proclive a las inversiones. La decisión de Rodríguez Saá de declarar el default, las políticas restrictivas al comercio de Duhalde, la política restrictiva de los Kirchner. No fue solo un nombre. Es un sistema de toma de decisiones que el mundo ve con precaución en la Argentina. Es una cultura política general que el mundo ve con preocupación. En ese marco hay que entender que si Argentina no avanza hacia el futuro va a tener más problemas que el cómputo de las inversiones extranjeras. Un país más abierto al mundo mejora la calidad del empleo, de los servicios, además de generar encadenamiento con proveedores de clientes.

-¿Observa ciertos vaivenes del Gobierno en su política exterior?

-Más allá de las sutilezas, el país está demostrando volver al mundo. Macri lo hace con un objetivo primordial que es la recepción de inversiones. Esto está por encima de acceso a mercados. Pero todavía estamos a mitad de camino. La tarea va a ser ardua. Hay una mochila del pasado y unas reformas difíciles de hacer. Y hay una sociedad que no tiene en claro qué hay que hacer con esas reformas.

-¿Cree que la cumbre de OMC en Argentina dejará resultados positivos?

-Tenemos la buena noticia de que vamos a organizar la cumbre. La mala noticia es que no es un buen momento. La incógnita de Trump, China defendiendo el libre comercio, el Brexit… no es esperable que la cumbre genere un legado. Ni siquiera Argentina ha pasado por el Congreso el acuerdo de facilitación del comercio de la OMC. Hay algunos discursos que asustan pero en la realidad no va a llegar a tanto. En la práctica el mundo avanza a un modelo irreversible de globalización.

-¿Los empresarios o diplomáticos extranjeros le preguntan si Cristina va a ir presa?

-La pregunta más que por una persona es por qué la corrupción es muy importante y por qué ninguna decisión jurisdiccional va en contra de eso. Por qué en Brasil hay una lucha fuerte y una decisión de avanzar contra la corrupción y aquí no. La cuestión de la corrupción igual aparece recién en el tercero o cuarto lugar de preocupación. Antes de ello aparece la necesidad de hacer reformas de fondo a nivel fiscal e impositivo.