Hablar de peronismo es hablar de Justicialista Villalobos. Una de esas personas que ya no quedan, de esos que sellan un trato con apretón de manos y con eso basta. Un vecino con una reconocida militancia peronista nacido en el seno de una familia de clase trabajadora en el sector más humilde de Lanús Este. La vida de Justicialista cambió de repente, cuando apenas tenía 8 años, gracias a un hecho que lo marcaría para siempre: el día que conoció a Juan Domingo Perón y a Eva Duarte, quienes llegaron de imprevisto a la escuela nº 2 de Valentín Alsina donde cursaba el tercer grado inferior, para regalarle la que sería su primera bicicleta.

"Ese día tuvo tal impacto en mi persona, que sentí la necesidad de compartirlo con el mundo entero. De ahí surgió la idea de cambiarme el nombre por uno más acorde con mi forma de pensar". Nacido como Daniel Villalobos, Justicialista tuvo que batallar muy duro para cumplir su sueño, por suerte contó con el apoyo de sus queridos padres y del entonces Ministro de Educación de la Nación, quienes lo acompañaron en esta cruzada personal. "Es que ser peronista es una sensación única, algo indescriptible, sólo comparable con el llamado del señor para transformarse en sacerdote o embarcarse en una misión humanitaria rumbo al África".

El del círculo es Daniel, ahora Justicialista Villalobos, feliz junto a Evita quien hizo entrega de decenas de bicicletas a niños esperanzados
El del círculo es Daniel, ahora Justicialista Villalobos, feliz junto a Evita quien hizo entrega de decenas de bicicletas a niños esperanzados

Justicialista es bisnieto, nieto, hijo, padre y abuelo de peronistas. Pero peronista del primer Perón. El que cambió la historia de la Argentina con decisiones que hicieron del país "el mejor lugar del mundo para vivir" según sus sentidas palabras. "Soy peronista de la marcha que cantaba Hugo del Carril, de las películas que filmaba Leonardo Favio, del exilio del general en Puerta de Hierro, de las columnas que escribe Julio Bárbaro cada domingo". Visiblemente dolido con este presente que no lo representa en lo más mínimo, nos encontramos en su austera casa ubicada en el mismo barrio que lo vio nacer.

"Yo pensé que lo había visto todo. Isabelita gobernando el país con la Triple A mientras los Montoneros metían bombas todos los días, vi al peronismo gobernando con Álvaro Alsogaray en los 90, fui testigo de la defensa del dólar como moneda oficial, del desfile de los cinco presidentes en una sola semana, lo vi a Duhalde prestarle al partido a un gobernador de la Patagonia con menos votos que el intendente de Lanús. La verdad es que pensé que lo había visto todo, pero como lo que pasó esta semana, nunca", relata mientras ceba un mate amargo y empieza a entrar en calor con el recuerdo de los años de kirchnerismo que desembocaron en este presente tan doloroso para el peronismo.

"Al lado de éstos, López Rega fue el guía espiritual de Mahatma Gandhi, pibe. Usaron la cara de Perón y Evita en la boleta y en nombre de ellos se llevaron puesto todo. Las AFJP, el ANSES, las instituciones, la Justicia, el Congreso, las esperanzas de la gente. ¿Y qué paso cuando no les sirvió más? Armaron un partido nuevo para competir en estas elecciones junto a los intendentes que llegaron al poder gracias al aparato peronista". La mujer interviene por primera vez. Le acerca un vaso de agua y una pastilla para la presión, mientras le pasa la mano por la espalda. Justicialista está más dolido que enojado y eso le hace perder la calma.

"¿Me entendés lo que te digo? En nombre del peronismo chocaron trenes, chocaron empresas, chocaron el INDEC, chocaron provincias, y ahora quieren chocar el partido con una lista encabezada por dos desconocidos seguidos de atrás por el Presidente del PJ de la Provincia de Buenos Aires, financiado todo con la plata que se llevaron diciendo que eran peronistas. Este país es de locos". Mientras se levanta para ir al baño, la mujer comenta que el momento de quiebre fue esta semana, cuando Cristina subió al escenario, en el acto de Sarandí, a un grupo de gente humilde que ella misma creó en sus 12 años de gobierno. Y, como si esto fuera poco, los alentó a contar historias de pobreza y desamor por culpa de un gobierno que asumió hace apenas 18 meses.

El pan dulce y la sidra intactos desde el año 1953, le recuerdan a Justicialista que el peronismo perdió la oportunidad histórica de ser un agente de cambio
El pan dulce y la sidra intactos desde el año 1953, le recuerdan a Justicialista que el peronismo perdió la oportunidad histórica de ser un agente de cambio

Justicialista se acomoda en el sillón del living, mira por la ventana y confiesa algo que lo atormenta desde hace un tiempo: "¿Sabés que es lo peor de todo? Que al final esta chica Vidal y Macri con sus globos, van a terminar haciendo las cloacas, asfaltando los barrios, construyendo las escuelas y los hospitales que no supimos llevar adelante nosotros, por dedicarnos durante décadas a la acumulación de poder que es lo peor de la política. La gente se cansó, la gente necesita ver cosas concretas".

Este señor, que pasó una vida entera atesorando recuerdos en lugar de disfrutarlos en su momento -como la sidra y el pan dulce que recibió de parte del General aquella Navidad del 53 cuando trabajaba de sereno en una fábrica- hace una última y aguda reflexión: "Yo siempre creí que los regalos que me hicieron Perón y Evita me habían devuelto la dignidad. Recién ahora entiendo que lo mejor que puedo hacer es devolverlos, así la recupero de una vez por todas". Mientras se despide amablemente, cierra la puerta de casa y deja atrás un pasado que, como todo pasado, fue mejor. Triste, ¿no?