Mauricio Macri y Jose Maria Aznar
Mauricio Macri y Jose Maria Aznar

"¿Cuál de todos los presidentes argentinos que conoció le parece mejor?", se escuchó en la gran mesa del salón de la presidencia del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Fue la única pregunta que José María Aznar no eludió: "Vamos, Mauricio es mi amigo". En efecto, el presidente del gobierno español entre 1996 y 2004 conoce más a Macri que la gran mayoría de los argentinos.

Tuvo la oportunidad de tomar contacto con Carlos Menem, con Fernando De la Rúa, con "los tres presidentes de fines de 2001″, con Eduardo Duhalde, con Néstor y Cristina Kirchner. Pero con el hoy presidente argentino comparten actividades desde el 2007 en forma ininterrumpida, organizando seminarios desde las fundaciones que lideran o, simplemente, discutiendo el estado del mundo.

Hoy contó que en los últimos tiempos lo vio "antes de que ganara las elecciones, antes de asumir, cuando ya había asumido, antes de viajar a España, cuando estuvo allá, ahora acá". Definió a su vínculo con Macri como "una relación intensa, estupenda, una amistad antigua y sólida".

Aznar está impactado con el proceso que está viviendo nuestro país. Dijo que lo que está sucediendo "es mucho más que un simple cambio de gobierno, es una transición comparable con la transición española (después de Francisco Franco) o con la transición chilena" (después de Augusto Pinochet).

A su juicio, y puesto en perspectiva, se están viviendo tres transiciones en forma simultánea. A saber: la transición de un sistema populista a un sistema democrático, la transición de una economía intervenida a una economía de mercado, la transición de un país aislado internacionalmente a otro que está recuperando sus vínculos. "No está garantizado el éxito", explicó. Aunque dio por sentado que "los resultados no se verán en un año o dos, como tampoco sucedió así en España".

Sobre la experiencia en su país, contó que antes de que España fuera parte de la Unión Europea tenía superávit con todos los países europeos, menos con uno, y que después de unirse tenía déficit con todos, menos con uno. Fue su manera de explicar las dificultades que enfrentan las empresas en una economía competitiva.

Juan Curutchet, el anfitrión de la reunión en el Banco Provincia, lo miró levemente preocupado de lo que pudiera decir en un encuentro donde había empresarios. Pero Aznar demostró conocer bien el terreno: "Sé dónde estoy", se apuró a tranquilizar, aceptando que sabe que en la Argentina hay un terror generalizado a la apertura económica. Y agregó: "Ojalá en España hubiera el doble de empresas con vocación internacional, más y mejores empresarios con talento para competir en el mundo".

Consultado por Infobae acerca de cómo veía la evolución de Macri desde que lo conoció, dio un largo circunloquio para evitar precisiones hasta que, por fin,  llegó a la conclusión de que "gobernar no es fácil".

La receta para que la Argentina pueda atraer inversiones, lo dijo una y otra vez, está centrada en dos aspectos centrales: la recuperación de la confianza y la perseverancia en los objetivos. Parece sencillo decirlo, explicó, pero la Argentina no dio muestras consistentes en ninguno de esos dos aspectos a lo largo de su historia.

Aunque Aznar dijo algo más. Habló de la necesidad de que se accione con el método de "la pedagogía política" para llenar los vacíos en materia de debate público. ¿Se lo habrá aconsejado a Macri en la reunión que tuvo hoy por la tarde?