
La relación especial entre Argentina y Brasil tiene treinta años. Se origina en los acuerdos fundacionales entre Alfonsín y Sarney. Tres son los principales resultantes de tales acuerdos y de la creación del Mercosur: detener un curso de colisión en el desarrollo nuclear; generar un espacio de paz y estabilidad política con proyección sudamericana; y articular los sistemas productivos proyectándolos hacia la región y al mundo.
Esta relación es hoy un núcleo duro para la construcción de una región de paz, democracia, desarrollo social y transformación productiva, como activos valiosos para cada país. Y para potenciar a escala global lo que la región ofrece en creatividad e innovación, capacidad de producción, y recursos naturales y humanos. Es algo que tiene valor en un mundo proyectado al futuro.
Desde el comienzo no se imaginó la construcción regional como un camino lineal hacia el progreso y la felicidad. Hubiera sido ingenuo. Ha habido avances y retrocesos. Los seguirá habiendo. Lo importante, sin embargo, es lograr el predominio de visiones asertivas orientadas hacia el futuro. Ello implica valorar la relación con todo el mundo y dejar de lado visiones en las que predominen, o la nostalgia o dogmas de cualquier tipo. El mundo de hoy presenta un cuadro de contrastes, entre quienes están atrapados en sus pasados y quienes aspiran a participar en el diseño del futuro.
En tal perspectiva cabe colocar debates que se observan en un Mercosur que no atraviesa su mejor momento. No tanto por el debate un poco exótico sobre la denominada Presidencia Pro-tempore. Es un órgano que no existe. No está en el organigrama publicado en la página Web del Mercosur. Es una función típica de todo órgano colegiado y como tal fue prevista en el Protocolo de Ouro Preto.
Lo importante es el debate sobre hojas de ruta futuras del Mercosur, incluyendo su inserción en la región y en el mundo. Más allá de diferencias coyunturales, a veces económicas otras políticas, lo importante será elaborar entre Argentina y Brasil, y sus socios del Mercosur y latinoamericanos, estrategias de trabajo conjunto funcionales a desafíos futuros. Tendrán que ser continuamente adaptadas a cambios que se presentarán en un mundo dinámico y complejo.
En lo inmediato, es recomendable concentrar atención en problemas coyunturales que inciden, por ejemplo, en el comercio recíproco. Y, a la vez, en diseñar mecanismos de articulación productiva con geometrías variables y múltiples velocidades. No todos los países están siempre dispuestos o en condiciones de avanzar en determinados temas, junto con sus socios. Y no hay que forzarlos a ello. Para eso no hace falta negociar nuevos acuerdos regionales. Los existentes, en los que participan el Mercosur y otros países latinoamericanos son suficientes. Son el Tratado de Asunción que creó el Mercosur; el bilateral Argentina y Brasil de 1988, y el de la ALADI de 1980. Es cuestión de aprovecharlos con inteligencia.
Últimas Noticias
Un estudio alerta de la cantidad de pacientes con enfermedades crónicas que abandonan el tratamiento
Esta situación implica más recaídas, un incremento de los casos de rehospitalización y un empeoramiento de las condiciones para los pacientes

Decomiso de droga en costas de Acapulco pertenece a Cártel de Sinaloa, revela Harfuch
El secretario de Seguridad comentó que esta acción se suma a las 60 toneladas aseguradas en lo que va de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum

Cuba prevé continuos apagones este martes y un corte máximo que afectará al 60% de la isla
Las cifras más altas de déficit energético desde que el país publica estadísticas periódicas, en 2022, se registraron la semana pasada: el viernes alcanzó el 68%

Una ex Gran Hermano confirmó una relación con Alberto Fernández y contó que le adjudicaron obras públicas durante su mandato
Lorena González del Valle contó en una entrevista que fue beneficiada con cuatro adjudicaciones de viviendas luego de una intervención directa del exmandatario

Tomás Rebord regresó al streaming en Blender y superó las 45 mil vistas en vivo
Entre la ironía, la catarsis y la reflexión, el conductor de “Hay algo ahí” marcó tendencia en su vuelta. El agradecimiento al público y la polémica con Guille Aquino



