Todavía no se resignó. Martín Othacehé, hijo de ex intendente de Merlo Raúl Othacehé, está aferrado al rectorado de la Universidad Nacional del Oeste (UNO), a donde llegó a manera irregular y de donde fue destituido el sábado, no sin antes intentar romper la asamblea que le arrebató la última caja pública que le quedaba a su familia con dos métodos muy peculiares: intentando cambiar todas las llaves de la sede en la que se votó y llevando a una patota de barrabravas que repartió violencia antes de ser desalojada por la policía.
La asamblea para desplazar a Othacehé se había autoconvocado, como la autoriza el estatuto, con más de la mitad de sus votos. El objetivo era desplazar al rector, pues –al margen de las denuncias por corrupción– la designación del hijo del ex intendente no fue avalada por el Ministerio de Educación ni por el Gobierno anterior ni por el actual, lo que hace que la institución no tenga reconocimiento oficial y, en consecuencia, no pueda expedir los diplomas de sus graduados.
El vienes, Othacehé urdió una burda maniobra: intentó cambiar todas las cerraduras para impedir que la asamblea se pueda reunir. Su estrategia quedó filmada.
"Pusieron un cartel diciendo que había amenaza de bomba para desalojar el edificio y poder cambiar las cerraduras. Con otros cinco docentes tratamos de impedir la maniobra y unos patovicas quisieron agredirnos y terminamos encerrados en un aula. Cuando estaban por entrar, apareció un grupo de alumnos que no habían escuchado el aviso para desalojar el edificio por la amenaza y nos ayudaron. En ese episodio resultó lesionada la decana de humanidades. Unos 15 minutos después empezaron a aparecer docentes, no docentes, alumnos, y finalmente llegó la policía. Estuvimos así hasta la 1 de la mañana", contó a Infobae el ex rector Marcelo Ducrós.
Pero al otro día, Othacehé y su patota redoblaron la apuesta y trataron de embarrar la asamblea con violencia. Antes de que se inicie, apareció el secretario académico de la casa de estudios, Hernán Piotti López, quien comenzó a provocar a los presentes y, cuando la policía lo estaba por echar, dio la orden de que ingresen los violentos. Entonces, un grupo de barrabravas comenzó a golpear a los asambleístas y los presentes, incluidos un hijo y la esposa de Ducrós.
Finalmente, Othacehé fue destituido por 54 votos a 4. Fue casi unánime. La UNO quedará a cargo del vicerrector Daniel Blanco. Sin embargo, todavía se resiste. Y con la excusa de que no fue notificado, se atrincheró con su patota en la universidad.
A su vez, en otra insólita maniobra, el destituido Othacehé y Piotti López anunciaron que denunciarán civil y penalmente por agresiones físicas y abuso de autoridad al vicerrector, a Ducrós y a varias autoridades. Y se quejaron por la "presencia de barrabravas de clubes de fútbol de la zona" y de " personas ajenas a la universidad". En otras palabras, culparon a las víctimas de llevar a una patota.
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