"Uno no se quiere salvar ni nada pero si hoy entraban las dos pelotas que puse de gol, la cosa, el puntaje era otro…", lanzó un Tevez que ya no es aquel que regresó a Boca, no solo desde el plano futbolístico sino gestual.

El jugador se muestra cabizbajo, contrariado e incluso molesto con sus compañeros ante equivocaciones en el desarrollo del partido y, a la hora de declarar, no disimula su malestar: "Creo que faltó ese último toque para hacer el gol, un poco más agresivos para hacer el gol y no tanta… no sé si relajación está bien pero tenemos que tener muchas más ganas de hacer el gol", apuntó.

En este sentido, Tevez puntualizó la falla de Cristian Pavón a los 17 minutos del primer tiempo del partido con Lanús, cuando en lugar de avanzar para quedar mano a mano con el arquero Fernando Monetti, decidió patear desde una posición incómoda y la pelota se fue por la línea de fondo. Luego, el joven delantero tuvo otra oportunidad sobre el final del primer tiempo, también a pase de Carlitos, que tampoco pudo resolver de manera ideal.

"Sabíamos que si no errábamos los dos goles o tres goles… porque Pavón, de bajarla y encararlo patea y estaba mano a mano también y yo creo que si en una de esas la metíamos sabemos que el partido cambia", lanzó como argumento de la derrota en el comienzo del torneo.

Sobre su actuación, el Apache apuntó que su actual función en el equipo es la de asistir y entendió que lo suyo estuvo bien: "Estoy jugando más de asistidor, en los últimos partidos me siento cómodo ahí. Si hacíamos los dos goles cambiaba el partido".

La declaración de Carlos Tevez no es una más. El jugador emblema de Boca fue duro con el juego del equipo y puntualizó errores individuales dentro de los cuales no pareció incluirse pese a totalizar un partido con más fallos que aciertos.