La industria está abocada a la búsqueda de nuevas interfaces ¿Cuáles son las innovaciones que dejarán al teclado y al mouse en los museos? ¿Qué impacto tendrán?

Infobae habló con Rodolfo Finochietti, director de Producción en Lagash Systems y experto en el desarrollo de sistemas empresariales de gran escala. Además, Rodolfo es orador frecuente en conferencias sobre desarrollo de software de Google Glass Explorer, ganó nueve veces el Premio Microsoft Most Valuable Professional, fue el primer ingeniero latino en participar en el desarrollo de aplicaciones holográficas en la Microsoft Holographics Academy y es un fanático de la ciencia ficción.

-¿Cuál va a ser la próxima interfaz "máquina-hombre"?

Ese es uno de los grandes temas. La industria está pasando por una etapa en la que está tratando de descubrir cuál va a ser esa interfaz. Hay dos grandes líneas de trabajo. Una de ellas es todo lo que tiene que ver con procesamiento de lenguaje natural:​ básicamente poder 'hablarle' a una computadora, smartphone o un dispositivo y que te entienda de la misma manera que lo haría un ser humano. Hay muchos ejemplos de eso y todas las grandes compañías de tecnología -Apple, Google, Microsoft, Amazon- tienen alguna plataforma de estas que se van mejorando cada vez más. Todavía falta para que sea "2001: Odisea del Espacio" y hablarle a Hal 9000, pero es una línea de trabajo que va revolucionar porque imaginate lo que sería poder entenderte con una computadora como si fuera una persona y que pueda ejecutar acciones con el sólo hecho de hablarle, en cualquier idioma, a cualquier velocidad, con cualquier inflexión, como a una persona. Eso va a eliminar una barrera importante que hoy tienen las interfaces de usuario que es la cuestión mecánica del teclado y del mouse.

“Hoy hay una brecha digital y eso se puede acrecentar con estas innovaciones”

La otra línea de trabajo es la que tiene que ver con dispositivos holográficos, de realidad virtual y de realidad aumentada. L​as comunicaciones se aceleraron enormemente. Hoy te podes comunicar con cualquier persona, a cualquier hora, en cualquier lugar del mundo. Entonces, están viendo la manera de poder llevar esa experiencia un paso más allá y poder compartir imágenes y objetos con alguien que no está físicamente presente. Esa es otra barrera que se intenta derribar: imagínate poder manipular información, no con un teclado o un mouse -y sin ser un experto en código- sino sólo moviendo las cosas con las manos.

-¿Cuáles son los pro y los contra de cada una de estas líneas?

El tema es que todo es muy ambicioso, requiere mucho poder de procesamiento y varios años para poder pulirse. Eso hace que aún existan grandes riesgos asociados. Para empezar, no son tecnologías que estén embebidas en un dispositivo, es decir, el procesamiento de lenguaje natural, no es algo que esté en los celulares, por ejemplo, sino que se hace en una plataforma en internet, en el cloud. Detrás de eso hay millones de personas haciéndolo y eso tiene riesgos muy importantes en lo que tiene que ver con seguridad y privacidad. Por supuesto, también el acceso a esas tecnologías es otra de las problemáticas porque requieren una infraestructura importante -de comunicaciones y red eléctrica- que la pueda soportar. Hoy hay una brecha digital y eso se puede acrecentar con estas innovaciones.

“Va a llegar el momento en el que hablemos con las computadoras y también,  que veamos a gente que no está físicamente”

-¿Pero ya podemos adelantar que son esas líneas por donde se va a trazar el futuro?

Sí, definitivamente. Y yo, que soy muy fanático de la ciencia ficción, me impresiona ver que esto que está plasmado en las películas y libros, desde hace treinta años, ahora es un hecho que va a llegar. Va existir el momento en el que le hablemos a las computadoras. Vamos dejar de escribir y vamos a ver a la gente, que no está físicamente, como si estuviera al lado nuestro.

-¿Va a haber un "triunfo" de una de estas tecnologías sobre la otra o crecerán en paralelo?

Se van a seguir desarrollando de forma complementaria. Esto es solo la cara visible, detrás de esto hay mucha tecnología de inteligencia artificial. Distintas ramas de trabajo que posibilitan servicio cognitivos que buscan ofrecer que las computadoras interpreten y piensen -esto dicho en un modo naif– cómo lo hacen las personas. Lo que se busca es poder reemplazar el trabajo que hace hoy el cerebro humano. Nosotros no nos damos cuenta ni apreciamos cabalmente lo maravilloso que es nuestro cerebro. Hablar, entender y dibujar son actividades muy complejas. Se trabaja para que las computadoras puedan hacerlo cada vez mejor. Hay una explosión de todo lo que son las tecnologías de inteligencia artificial, posibilitadas por el acceso, cada vez más barato, a mucho poder de cómputo.

-¿Crees que esto va a potenciarnos como seres humanos o que irá inhibiendo algunas de nuestras habilidades?

Es una pregunta difícil de contestar. Me parece que nos va potenciar en un sentido, pero que también puede llegar a aislarnos. Ya hoy vemos personas que no salen de su casa y que no pueden relacionarse fuera de un ámbito virtual. También en la escritura. Escribir es parte de la formación del pensamiento mismo, es algo esencial a los humanos. Cada vez escribirnos menos con estas nuevas tecnologías, ese es muy punto muy interesante. Por ejemplo, hay mucho debate desde las ciencias de la educación sobre si tiene sentido enseñar en la escuela primaria a escribir en cursiva, porque es una actividad que no tiene utilidad práctica, aunque ayude al desarrollo, por ejemplo, de la motricidad fina. Digo esto sólo como una muestra del impacto que tienen estas nuevas tecnologías en el aprendizaje.

-Desde que nacieron las computadoras ¿cuáles fueron las distintas interfaces?

Las computadoras, como las conocemos hoy, tienen más de 50 o 60 años. Uno visita el museo de la Historia de la Computación en California y es impresionante ver cómo, en sólo medio siglo, pasamos de computadoras que ocupan una sala enorme, cómo fue la eniac, cuya capacidad de cómputo podemos reducir ahora a un pequeño chip. La aceleración fue enorme. El hecho de haber podido reducir tanto el tamaño, posibilita que todas las personas puedan tener acceso. Antes, para poder hablar con las computadoras había que 'cablearlas', es decir, ser un ingeniero o alguien con los conocimientos como para poder manejarlas. Después es que empezaron los primeros lenguajes de computación, que son una forma de interacción con la computadora, de más alto nivel. Luego pasamos al mouse, al teclado y a todas las interfaces que le siguieron y que tienen que ver con eso: con poder hablarle a la computadora, más coloquialmente. Convertirla en un par en términos de comunicación.

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