Roberto Balaguer, uno de los pocos psicólogos especialistas en temas vinculados a nuevas tecnologías responde la 'pregunta del millón' de los padres.
-¿Cuál crees que es la edad para darle un celular a un chico?
PUBLICIDAD
Todo depende de qué y para qué. Si yo le doy a celular a un niño en una sala de espera y eso funciona de chupete electrónico por un rato, es una cosa. Pero otra muy distinta es mitigar cualquier demanda o cualquier insatisfacción del niño con un celular o la Tablet. Ahí es donde entramos en un circuito que se vuelve adictivo, un circuito que no permite hacer entrar a otras posibilidades de resolución de los conflictos. Entonces, ahí no hay edad, ese uso de la tecnología pasa a ser malo per se.
-Hoy todos los dispositivos tienen acceso a internet, eso hace mucho más difícil el control. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias que puede sufrir un niño por haber visto imágenes de tipo sexual o violento para las que no está maduro?
PUBLICIDAD
Cuando un niño asiste a escenas tanto de violencia, o de orden sexual que excede su capacidad de compresión, eso le genera una herida psíquica. Luego, en otro momento, como la adolescencia o la pubertad, empieza a unirse en su desarrollo psicosexual y puede llegar generar complicaciones. Hay muchas escenas en internet que pueden resultar traumatizantes para los niños. El asunto es que el control es cada vez más complejo porque ya no estamos atados a lujares, sino que la movilidad hace que sea muy sencillo que los chicos accedan a cualquier dispositivo con internet en cualquier momento y en cualquier lugar.
Es parte de la respuesta a tu pregunta anterior ¿Cuál crees que es la edad para darle un celular a un chico? Evidentemente, para que tenga su propio celular, tiene que estar lo suficientemente maduro como para manejar la eventualidad de encontrarse con alguna situación de estas. Claramente, un niño de 5 años no está preparado. Tampoco lo está uno de 8, pero ya tiene otros recursos como para poder afortunar la posibilidad de encontrarse con determinadas cuestiones.
-¿Cuál es la mejor herramienta entonces?
PUBLICIDAD
Hay que apelar a la educación porque, si bien hay algunos controles que se puede hacer – quizás el paradigmático sea en la computadora de la casa, los navegadores como el Google Safe Search, que minimizan mucho la cantidad de cosas que pueden aparecer – cada dispositivo suele tener también un control parental, pero la triste realidad es que es muy bajo el porcentaje como para poder adaptar al dispositivo a los requerimientos del niño. Así que ahí tenemos un problema estructural que no se ha resuelto y que tampoco vemos que haya una clara dimensión del problema por parte de los padres.
-¿Los padres toman conciencia del peligro y de las consecuencias que eso puede tener, especialmente en la primera infancia, una etapa tan sensible y que los determina de por vida?
PUBLICIDAD
Lo que veo es que hay una especia de negación de estas cosas. Se cree que esto le pasan otro, que no le va a pasar a ellos y, mientras tanto, sus hijos navegan en un mar de información – muchas veces excelente, envidiable para cualquiera de los que nacimos en una época en donde había escases de información – pero también en esa abundancia puede haber materiales muy traumatizantes.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Leonardo Padura: “Cada vez que empiezo a escribir una novela, leo Conversación en la Catedral de Mario Vargas Llosa”
El autor cubano llegó a Lima para presentar su novela más reciente ‘Morir en la arena’, una historia basada en un parricidio real ocurrido en Cuba y en la que se explora una “verdad posible” sobre la vida cotidiana en la Isla

9 frases de Pablo Aimar: de la chance de dirigir a un club a la “condena” de repetir el título en el Mundial con Argentina
El Payasito reveló detalles de su futuro y contó sus sensaciones sobre la cita mundialista

Un recorrido visual por Panchimalco: flores y palmas iluminan una tradición centenaria en El Salvador
Bajo una explosión de colores y aromas, Panchimalco revive su tradición más antigua: la Cofradía de Flores y Palmas. El distrito se transforma en un escenario donde la fe, la danza y la comunidad se entrelazan, mostrando en cada rincón el valor de un legado reconocido por la UNESCO.



