Años de malas políticas, desinversión, ahogo tarifario, apuesta a los hidrocarburos y un claro desprestigio a las energías renovables dieron como resultado un país que atraviesa una crisis energética muy profunda.

La ex presidente, Cristina Fernández de Kirchner, se refería a las energías renovables como un tema "políticamente correcto" y "muy cool", fijando una clara posición al respeto, desoyendo el rugir de una industria que tenía y tiene mucho para aportar al crecimiento y el desarrollo de nuestra nación.

Con esos serios problemas, ignorados y ocultados durante más de una década, la industria se vio limitada y la producción encontró un techo. Desinversión, atraso tarifario, precarización del servicio, cortes y una crisis que iba mucho más allá de lo visible. Por plantearnos sólo un interrogante: ¿cómo podemos tener más fábricas o pymes si no tenemos energía para proveerlas? Esto condiciona la generación de nuevas fuentes de trabajo, el desarrollo de las ciudades y el crecimiento de las economías regionales.

Salir de la crisis energética que atraviesa Argentina será un camino complejo, pero las primeras decisiones y las acciones concretas ya están en marcha y hablan de un futuro prometedor para nuestro país. Con las energías renovables tenemos la gran oportunidad de pasar al frente, reconstruir nuestra matriz energética, diversificarla y consolidarnos.

La provincia de Buenos Aires ya está cambiando su paisaje y transformándose de la mano de las fuentes no contaminantes. Con la ley provincial 14838 de energías renovables que trabajé en la Cámara de Diputados bonaerense, y contó con un fuerte apoyo de distintos espacios, y la voluntad política de la gobernadora María Eugenia Vidal y el presidente Mauricio Macri, que ha, incluso, instituido este año como el año de las energías renovables, empezamos a salir de esta profunda crisis y a dimensionar oportunidades concretas que redituarán en la recuperación de la matriz, la generación de empleo genuino y el impulso económico de nuestra provincia. No sólo tenemos una legislación vigente sobre el tema que promociona y acompaña el crecimiento de estas fuentes energéticas sino que, también, a través de las rondas RenovAr 1 y 1.5 hoy existen 59 emprendimientos que están concretándose. En la sexta sección electoral, a la que pertenezco, se desarrollarán parques eólicos en los distritos de Tres Arroyos, Villarino, Coronel Rosales y Bahía Blanca, todas iniciativas que llevarán trabajo e inversión a nuestros pueblos y ciudades.

El desafío que tenemos por delante es ver al campo, a las industrias y a las familias apostando a sustentarse con energías renovables, que el consumo energético sea basado en el Sol, el viento, el biogás y la biomasa; algo que parecía inalcanzable hoy comienza a ser una realidad presente en Buenos Aires. En este sentido, estamos trabajando también en un proyecto de ley de generación distribuida que permitiría a los usuarios la autogeneración en sus hogares, con intercambio a la red, como ya sucede en otros países.

Tenemos que tomar conciencia y hacernos cargo, no sólo como políticos sino como ciudadanos, de la enorme oportunidad que tenemos para aprovechar. El uso de fuentes renovables es algo que nos incumbe como seres humanos, sobre todo ante las evidentes consecuencias del calentamiento global y el cambio climático. La Cumbre de París de 2015 dejó en claro que es necesario un compromiso de todos, motorizado por los gobiernos del mundo, para revertir el daño que la actividad humana le ha hecho al medio ambiente.

Estoy convencida de que vamos por el camino correcto y que con el compromiso del Estado y el acompañamiento de la gente, la meta de lograr un 8% de energías renovables en 2018 es posible. El mundo empezó una revolución, apostó al cambio de matriz energética y Argentina no puede quedarse afuera.

La autora es diputada de Cambiemos.