La morá ('maestra', en lenguaje hebreo) Zehava llevaba en su brazo un número tatuado. Era la identidad que los nazis le habían dado, y una cicatriz en su frente que le recordaba la caída cuando muy pequeña su madre la arrojó de un transporte de prisioneros. Fue el azar el que quiso que esa caída sólo dejara una herida profunda, y el destino, el que la puso como testigo del Holocausto en nuestro país. Uno de cientos que con los años se atrevieron a hablar, a dar testimonio y educar para construir una sociedad basada en la justicia, en la cultura del encuentro y el diálogo.

Zehava fue mi maestra de cuarto grado en la Escuela Jaim Weitzman. Alta, firme, elegante, segura, su recuerdo vive en mí y hoy la evoco afectuosamente al conmemorarse un nuevo aniversario del heroico levantamiento del gueto de Varsovia. La rememoro honrando su historia y su vida de pie frente al horror más inimaginable, educándonos en el precepto de justicia y no de venganza, en una Argentina, cincuenta años atrás, donde la denuncia y la lucha contra el antisemitismo y el negacionismo obligaban a saltear duros obstáculos.

En homenaje a las víctimas del Holocausto, con el objeto de preservar la memoria y agregar la fecha al calendario de conmemoraciones escolares, para realizar actividades que eduquen en valores relativos a la convivencia en la diversidad cultural, el Consejo Federal del Ministerio de Educación de la Nación, por unanimidad y a instancias del Museo del Holocausto, incorporó en el año 2000 el 19 de abril como el Día de la Convivencia en la Diversidad Cultural, en recuerdo del levantamiento del gueto de Varsovia, la primera rebelión urbana en la Europa ocupada.

En las apenas 380 hectáreas, el gueto llegó a albergar 445 mil judíos. Entre seis y siete personas vivían en una sola habitación. Las condiciones de vida eran inhumanas. Las raciones de alimentos proporcionadas por los alemanes constituían una décima parte de lo necesario, y muchos murieron a causa de enfermedades, del frío y la desnutrición. La liquidación del gueto, donde sólo sobrevivían 60 mil almas, comenzó en la noche de Pesaj del 19 de abril de 1943. En total, unos siete mil judíos murieron en el ataque alemán. Otros seis mil se quemaron o asfixiaron en los búnkeres que ellos habían construido. El resto, unos cuarenta mil, fueron enviados a campos de exterminio, principalmente al de Treblinka.

El Holocausto es el drama y el dolor más profundo del pueblo judío, pero hay que ser muy claro y enfático: no es un problema judío. Es una mancha en la historia de la humanidad y es la alerta permanente que tienen los gobiernos para impedir su reiteración.

Este año, siguiendo los lineamientos de la resolución del Ministerio de Educación, en este Día de Convivencia en la Diversidad, el Presidente de la Nación recibirá a sobrevivientes de la Shoá que viven en la Argentina, y estarán también dirigentes de todas las colectividades que conforman el mosaico de identidades que somos los argentinos, convocados por la Federación Argentina de Colectividades en el año que cumple su 40º aniversario. Será un abrazo desde el alma, reconociendo el pasado y pensando en un futuro mejor que todos anhelamos. Un mensaje al mundo empecinado en no aprender, que vuelve a traer voces que agitan vientos de odio y discordia.

Los sobrevivientes manifiestan permanentemente la urgente necesidad de que su testimonio sea un legado para las nuevas generaciones, y a nosotros, los depositarios de ese legado, y porque la vida avanza implacable e incesantemente nuestro tiempo nos confronta al desafío de saber transmitir la memoria sin ellos, después de ellos.

Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad Sant' Egidio, reflexiona: "¿Cómo fue que se llegó a aquel dolor? Primero, con la muerte de la libertad, luego, con la discriminación y el aislamiento de la comunidad judía en una gran soledad".

La resolución del Ministerio de Educación viene a dar respuesta a esta afirmación. Es la convivencia en la diversidad cultural, es la educación por una sociedad integrada y respetuosa la que levantará los muros que sirven, los necesarios. Los muros contra la xenofobia, la discriminación, el antisemitismo y el odio. Es esta convivencia la que nos permite pensar en la unión de los argentinos. Trabajar en ello es honrar el legado de los sobrevivientes.

 

@clauavruj

 

El autor es secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación.