Economía: giro estratégico oficial y matices internos

Eduardo Curia

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Como dijimos en otra nota, el Gobierno aplicó un giro estratégico respecto de lo que parecía ser su relato económico inicial. Sopesando, sobre todo, los comicios del 2017.

En rigor, la matriz perfilada destila un indudable touch neonoventista, el interrogante es hasta dónde puede extenderse. Desde ya, Cambiemos ve dicho giro como redituable en el plano electoral.

Como una cara de la moneda, talla un fuerte apalancamiento en el capital externo, especialmente toma de deuda (la emisión de deuda externa pública global en el período es de alrededor de 29 mil millones de dólares, obviamente, el neteado es menor); impera un déficit fiscal generoso, con cierta visión de tipo multiplicador; hay algún aliento del consumo. Por lógica, la contracara pasa por los progresivos déficits comercial y corriente externos y la flojedad del tipo de cambio real (bastante licuado su relativo repunte inicial). Con una tendencia bajista de la inflación, la tasa de interés referencial actúa como gozne entre ambas dimensiones.

El esquema, aún marchando, ahora con parsimonia, tiene chances para avanzar. Con un ceñido coeficiente deuda-PIB inicial, y por la idiosincrasia pro mercado y pro mundo del Gobierno y que el presidente Mauricio Macri encarna personalmente, se supone que los mercados de capitales mundiales seguirán votando por el oficialismo, financiando (incluyendo buenos rindes). Sí, suscita aprehensión el sesgo alcista de tasas que destila la Reserva Federal norteamericana.

Igualmente, el asunto del giro da lugar a interesantes matices en el círculo oficial. Por un lado, hay una línea "rabiosa", pro toma de deuda externa: la del Ministerio de Hacienda, y que personaliza Luis Caputo. Esa toma, se alega, "es parte del proceso gradual a la convergencia del equilibrio fiscal". O sea: la facilidad para tomar deuda ayuda mucho a cubrir un déficit que, más bien, tira a recalcitrante. Fuerte uso de deuda, déficit alto, tasas que deben computar esto de algún modo; difícilmente el retraso cambiario no sea corolario de la tríada.

Federico Sturzenegger, por su lado, acepta el gradualismo fiscal. Sí, busca recortar su ayuda monetaria de cobertura al Tesoro. Claro, queda un gran resto para cubrir. Aquí arranca el papel de la toma de deuda en moneda extranjera y, asomado el tema de a quién se venden las divisas involucradas, surge un compromiso inflación-apreciación. El titular del Banco Central distinguió este año —una sutileza— entre la indebida compra de divisas del superávit comercial y la admitida compra de las divisas asociadas a la deuda como recaudo antiapreciación (de modo oblicuo, amplió su ayuda monetaria). No se sabe si esto regirá en el 2017. Luego, surge el rodeo del endeudamiento interno vía el Tesoro, y con títulos en pesos. No cambia mucho, porque aquellos son bastante nutridos por capitales externos pasados a pesos. No casualmente el Banco Central flexibilizó el contado con liqui. Así, esa entidad escaparía al dilema de comprar o no divisas, pero ese endeudamiento interno suma en la presión pro apreciación cambiaria, algo discordante con, por lo menos, algunas posturas teóricas de Sturzenegger.

También interesa la opinión de Carlos Melconian. Sin estar hoy en la primera línea del manejo económico, su referencialidad pesa. En principio, no luciría muy convencido del crecimiento basado en la toma de deuda. Y advierte en lo inmediato acerca del fácil uso de la deuda para bancar gasto público corriente y de la combinación hoy operante entre baja de impuestos y baja de recaudación (pegando en el déficit).

En resumen, el tópico de giro estratégico pinta poliédrico incluso dentro del oficialismo. Primero, está la pregunta de si funcionará en el plano electoral. Segundo, hay matices internos en cuanto a la convicción que despierta el esquema. Y tercero y principal, ¿se trata de un esquema meramente comicial, o constituirá un estereotipo perdurable en el tiempo?

 

El autor es abogado y economista. Preside el Centro de Análisis Social y Económico (CASE) y es asesor de distintas entidades empresarias y gremiales.