Fin de las reelecciones, comienzo de la república

Por Christian Joanidis

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Tal vez suene un poco exagerado, pero creo que es un hito en la historia argentina: haber terminado con la reelección indefinida de los intendentes de la provincia de Buenos Aires es el primer paso para que podamos tener, finalmente, una república.

Luego de doce años de oscurantismo institucional, nuestro país vio nacer sus esperanzas con la llegada del nuevo Gobierno. Mauricio Macri y su gabinete no han ahorrado desaciertos y hasta se podría decir que no terminan de dominar la situación. Pero sí nos han devuelto al menos la esperanza de la república.

Se cree, equivocadamente, que las urnas son la verdad: son sólo la expresión de las mayorías. La democracia sin república deja de ser el gobierno de las mayorías para convertirse en la opresión de las minorías. La historia ha demostrado que los pueblos tienen arrebatos: nosotros hemos tenido doce años de kirchnerismo. Otros pueblos han caído en cosas peores. La democracia permite que el arrebato se torne realidad y así es como han nacido grandes dictaduras. Pero la república doma el arrebato y lo hace circular por las instituciones para morigerarlo y asegurarse de que no lacera los derechos de las minorías. La democracia pone de manifiesto la voluntad de las personas, la república garantiza los derechos de todos.

El kirchnerismo, fiel a su estilo, se opuso a esta nueva ley. Ni en su agonía puede perder su esencia de secta y autoritarismo. Por suerte, ya se han ido; no son parte de nuestra realidad actual ni futura: son el absurdo vuelto pasado.

Podemos discutir de quién es el mérito de esta nueva ley: no vale la pena. El cambio que se produce en la Argentina no es el fruto de esfuerzo de un único partido o coalición, es el esfuerzo de todos aquellos que se han corrido del eje antirrepublicano que guió a nuestro país por doce años. Las cosas grandes no son el mérito de uno, sino el de muchos. Pero, sobre todo, es el mérito de todos los argentinos que reconocimos, en las últimas elecciones, que queremos más república. Gracias a todos nosotros, los políticos vieron la necesidad, sintieron la presión de dar un paso en este sentido.

La alternancia en el poder es sólo un mecanismo, pero se necesitan más. Vamos evolucionando lentamente y algún día nos convertiremos en una república avanzada. He escuchado alguna vez que la posibilidad de reelegir a los gobernantes permite que aquellos que son buenos puedan seguir gobernando. En un mundo ideal, eso es correcto. Pero en un país con muy pocos mecanismos de control y una sociedad poco involucrada en la política, las consecuencias son otras. Quien llega al poder se aferra y genera estructuras clientelistas a su alrededor. Sabe que si hace esto lo suficientemente bien, estará eternamente allí.

Existen trucos para ganarle a la alternancia: lo quisieron practicar los Kirchner hasta que el destino hizo lo suyo. Nada es infalible, pero al menos empíricamente vemos que la alternancia limita la posibilidad de generar mafias desde el poder. No es la solución a todo, es sólo una medida más para construir una república más sólida. Es el comienzo de un camino.

Personalmente, creo que la misión de este Gobierno no va a ser reconstruir la economía. No sólo no lo está logrando, sino que tampoco espero que lo haga. Su misión es reconstruir la institucionalidad y la economía es sólo un factor a tener bajo control para que no interfiera. Las inversiones no vienen porque haya un año de paz: se necesita una tradición de estabilidad. Todos los países tienen crisis, pero los más desarrollados tienen una tradición de estabilidad que hace que las inversiones no huyan. En Argentina, pasa todo lo contrario y el primer paso para revertir esto es justamente la reconstrucción institucional.

Hoy vemos que un ministro tiene que ir al Congreso a explicar los aumentos de tarifas. Tenemos un Gobierno que sale a explicar. Ahora, tenemos una provincia que limita las reelecciones indefinidas. Yo veo una Corte que decide sin presiones, veo un Congreso que actúa autónomamente. Por primera vez después de mucho tiempo, veo tres poderes actuando separados, pero armónicamente. En la Argentina, la república se está fortaleciendo.

Durante los doce años de oscurantismo republicano, fue la división de los tres poderes lo único que logró sostener en pie el espíritu de la república. Ahora, tenemos un nuevo mecanismo: son formas de preparar a nuestro país para que no volvamos a vivir otra "década ganada". La aprobación de esta ley es para mí el comienzo de la república.

 

@ChrisJoanidis

 

El autor es ingeniero industrial (ITBA) y realizó un MBA en la Cranfield University (Inglaterra). Actualmente es docente en la UCES y el ISSP. También asesora a empresas y gobiernos sobre cómo mejorar la forma en que se gestionan.