Correr para adelgazar. Correr para estar más saludable. Correr para dejar de fumar. Correr para sociabilizar y conocer gente. Correr para combatir el estrés. Correr para tonificar los músculos. Correr para superarse. Correr para liberar endorfinas. Correr para estar, verse, y sentirse mejor. Las razones son muchas y la lista seguiría indefinidamente, porque cada persona tiene distintos motivos para volcarse al running, y los beneficios que le aporta son incontables e individuales según cada caso. Pero en lo que coinciden casi todos, es que una vez que se empieza, es muy difícil dejar. Y también en que parecería que cada vez hace falta aumentar más la dosis.

Más kilómetros por sesión y en competencias, más veces por semana destinadas a la actividad, más carreras en las cuales participar. Más aspiraciones ambiciosas a la hora de plantearse objetivos. Todo esto capaz resulte similar a los síntomas que generan los vicios no saludables, y de ahí viene la pregunta de si el correr puede convertirse en algún tipo de adicción, un punto para prestar particular atención.

Correr puede convertirse realmente en una droga natural, y que tal vez sea el mejor de los remedios para sanar el cuerpo, la mente y el alma, pero también creo que todos los extremos son malos, y si sentimos que correr se esta volviendo casi una obsesión y todo gira tanto en torno a eso que nos hace descuidar los demás ámbitos de nuestra vida (familia, pareja, trabajo, amigos, estudio, etc..) hay que replantearse la actividad.

Definitivamente pienso que el Running es muy adictivo, porque cuando algo te hace sentir tan bien, difícilmente no quieras cada vez más de eso. Pero la idea es, como en todo en la vida, tratar de mantener un equilibrio y que no entorpezca nuestra rutina y relaciones con los demás.

Es común, por ejemplo, que el corredor se cierre mucho al círculo de su actividad y se sienta tan a gusto con otros corredores que vaya limitando cada vez más sus contactos a gente del ambiente del running. Porque un corredor se siente cómodo con otros corredores, con quienes tiene constante tema de conversación y con quienes se siente identificado y comprendido. Pero no sería bueno apartarse de todos los otros vínculos.

Recuerdo que una vez abordé a una persona con problemas de adicción a sustancias tóxicas y desde la preocupación de no entender cómo haría sin ayuda profesional para dejar algo que puede hacer sentir tanto alivio y fuerza a la vez, me puse de ejemplo y comparé a la adicción con mi pasión por correr.

Cité mi caso con un interrogante: ¿cómo haría yo para dejar de correr si debiera hacerlo, en el hipotético caso que fuese algo perjudicial para mí. No habría chances de que pudiera dejarlo. Correr a mi me hace sentir fuerte, feliz, más sana, me ayuda a pensar mejor, me hace sentir poderosa, libre, realmente correr me hace sentir muchas veces una súper mujer, como dejaría algo así? Y esa persona me dijo: "A mí no me pasa nada de eso con mi adicción, no me hace sentir feliz, ni poderosa, ni una súper mujer, ni aliviada… solo me permite seguir un poco más. Ojala yo obtendría todo eso que a vos te da correr. Sentite dichosa de poder hacer algo que te de todo eso." Y entonces me dije a mí misma: "Correr no es como una droga, es un millón de veces mejor y más poderoso". No existe nada parecido. Al menos para mí, y para muchos.

Seguramente haya un montón de otras actividades que generen lo que a un corredor apasionado le genera correr, la clave está en que eso brinde mucho placer, disfrute, y permita sentir que nos hace "mejores". O más sanos, o más capaces, o más fuertes, lo que sea. Pero mejores. Si uno tiene algo que le da todo eso, debe sentirse afortunado y cuidar mucho de esa pasión. Y controlar los excesos para no caer en una adicción que pueda volverse nociva también sería una forma de cuidarlo, para que siga siendo saludable y positivo.

Si uno tiene una pasión, la tiene que cuidar. Porque quien tiene una pasión, tiene un tesoro.

Carolina Rossi es entrenadora Nacional de Atletismo y corredora, Team Leader Fila Running Teams Palermo y Puerto Madero / www.carolinarossi.com.ar

Créditos de las fotos:

Gentileza Iloverunn y FotoRun para Sportsfacilities