"Me encanta entrar a las casas y hablar con la gente. Hace unos 64 años que no lo hacía y reconozco que es terapéutico. Encontrarse con aquellos que les cuesta llegar a fin de mes pero a pesar de eso tienen la sencillez de servirte un mate con tortas fritas que por supuesto ni se me ocurre probar, pero igual me obliga a poner cara de estar pasándola bien, es genial. Vale la pena el esfuerzo, un voto es un voto", le dijo Cristina a uno de sus principales asesores, quien le recomendó seguir al pie de la letra la estrategia que impuso el ecuatoriano Jaime Durán Barba, primero en el PRO y ahora en Cambiemos, porque es lo que funciona. "Lo nuestro es mucho más genuino que lo de Mauricio o María Eugenia Vidal, porque ellos lo hacen desde hace años, pero en nuestro caso había que animarse a tocar el timbre y que no nos tiren con un pan viejo, de esos que duelen más que un cascote", remata su mano derecha comunicacional.

Como Cristina no podía ser menos, pidió que la asesorara un famoso estratega internacional oriundo de Venezuela, acostumbrado a lidiar con el espanto. "La Matanza tiene algo de los suburbios de Caracas. Esa sensación de que, lo que uno espera, nunca va a llegar. Aquí me siento como en casa", agrega este politólogo castrochavista, mientras observa a Cristina interactuar con una familia del casting armado de manera impecable por el matrimonio Magario-Espinoza, en base a un circuito de casas donde todos tienen instrucciones de recibirla con sonrisa de propaganda de pasta dentífrica. "Por momentos se les va la mano, pero vaya pues, mejor que sobre a que falte"

“¿Estos alfajores se pueden comer o son sólo para la foto?”, parece decir el nene. El que se sorprendió es el marido: “¿En serio era Cristina? Vos sabés que la vi tan buena actriz que pensé que era Nora Cárpena.”
“¿Estos alfajores se pueden comer o son sólo para la foto?”, parece decir el nene. El que se sorprendió es el marido: “¿En serio era Cristina? Vos sabés que la vi tan buena actriz que pensé que era Nora Cárpena.”

Esta semana fue el 16º aniversario del atentado a las Torres Gemelas y, para no desentonar con el 11 de septiembre, Cristina se encargó de hacer otro atentado, pero en este caso a la inteligencia del 65% de los argentinos, a través de una Carta Abierta a los dos de cada tres bonaerenses que dijeron, con su voto, que hay que frenar el GRAN ajuste que tiene preparada la dictadura de Macri para el día después de las elecciones. Como si a un gobierno con dos dedos de frente le sirviera tener un ejército de pobres para llevar de las narices así se aseguran los votos a cambio de un choripán. Bueno, en realidad eso es lo mismo que hizo el peronismo durante los últimos 30 años en la Provincia, así que sabe perfectamente de lo que está hablando.

En otro momento de la carta, casi en tono autorreferencial, sostuvo que "este Gobierno no escucha, este Gobierno no rectifica. Estamos en un momento histórico en Argentina. Además del durísimo ajuste que conocemos y padecemos, y que ha desordenado la vida de la gente, estamos viendo cómo en las últimas semanas se está produciendo un peligroso deterioro del Estado de Derecho, cuya expresión más dramática es la desaparición forzada de Santiago Maldonado, y el descarado uso partidista de las instituciones de la República". Aflojemos con el salame de Mercedes de Wado de Pedro que tapa las arterias y no deja pensar. ¿Alguien le contó que un fiscal llamado Nisman murió fusilado de un tiro en un departamento de Puerto Madero la noche anterior a atestiguar contra ella por el caso AMIA en el Congreso? Avísenle que las hijas la esperan en una misa en la Catedral de San Isidro así levanta un cartelito con la cara de su padre.

Cinismo rima con kirchnerismo. Si no, no se explican las disculpas a Macri por no haberle traspasado la banda presidencial, el haber llorado al hablar de los bolsos de López y la autocrítica por el tono de las cadenas nacionales. ¿Cristina se afilió a Cambiemos y nadie nos avisó? Si no, es Durán Barba encubierto quien la asesora le pega en el palo, porque semejante muestra de cariño hacia el prójimo de parte de una persona que hizo un culto del desprecio por el otro durante 12 años, no tiene nombre. En realidad sí, se le dice desesperación.

“No recuerdo la frase de Aníbal Fernández acerca de que en Argentina había menos pobres que en Alemania. Tampoco recuerdo si tengo cuentas bancarias. Es más, ¿usted es Novaresio? ¿Estos son los estudios de Infobae? ¿Ese es un vaso de agua?”
“No recuerdo la frase de Aníbal Fernández acerca de que en Argentina había menos pobres que en Alemania. Tampoco recuerdo si tengo cuentas bancarias. Es más, ¿usted es Novaresio? ¿Estos son los estudios de Infobae? ¿Ese es un vaso de agua?”

Como si faltara algo para encender la interna peronista, el presidente del bloque de Diputados, Héctor Recalde, le sugirió a los seguidores de Florencio Randazzo y Sergio Massa que hagan un asado con las boletas de ambos candidatos y, apelando a la teoría del voto útil, que apoyen la postulación a senador nacional de Jorge Taiana. Como era de esperar, ambos le saltaron a la yugular. Randazzo, en un ataque de civismo replicó: "Nadie le puede poner un freno a Macri desde una banca, porque Macri es el presidente de los argentinos hasta 2019. Va a seguir gobernando, aunque no nos guste. Así es la Democracia". Qué duro debe ser aceptar que un egresado del Cardenal Newman sea el primer presidente no peronista en terminar su mandato, ¿no?

La respuesta de Sergio Massa fue tajante: "el diálogo con quienes nos dividieron no es posible". Dale Sergio. ¿Adónde estuviste durante los 12 años del kirchnerismo? ¿En un retiro espiritual? Asombra la memoria selectiva de aquellos políticos que ocuparon puestos clave en el gobierno anterior. Pero bueno, incluso la amnesia es una buena estrategia para defender los votos conseguidos en las PASO.

“Si me vota le aseguro que además de bajar los precios, le voy a regalar la bola de lomo para hacer milanesas. Y si me apura, le sumo un tinto y dos aguas con gas”, parece decirle Massa a la vecina que lo acompaña en la foto. Solá de paso mira ofertas.
“Si me vota le aseguro que además de bajar los precios, le voy a regalar la bola de lomo para hacer milanesas. Y si me apura, le sumo un tinto y dos aguas con gas”, parece decirle Massa a la vecina que lo acompaña en la foto. Solá de paso mira ofertas.

Este país no puede más de peronismo. Es como una sobredosis de promesas incumplidas que giran en círculo cual perro que intenta morderse la cola y no llega. Necesitamos por lo menos 20 años de gobiernos normales para empezar a tener lo más parecido a un país. El kirchnerismo está implosionando de tal forma que arrastra todo a su paso. Ya es hora de que aparezcan líderes de la oposición que estén a la altura de las circunstancias. Como Facundo Moyano, que en una de las semanas más calientes de la política se fue a España a reflexionar con Nicole Neuman mientras Cubero cuida a las nenas. Qué jugador.